Durante el mes de abril, uno de los temas que ocupó la agenda pública en Chile fue la destitución del Ministro de Educación Harald Beyer por parte del poder legislativo, hecho que se concretó el día 17 de abril de este año. Alrededor de este proceso fluyó de un modo más subterráneo una muy interesante discusión acerca de la calidad de académico e intelectual del mencionado Ministro. Por una parte el oficialismo, así como otros actores, a través de diversas alocuciones o cartas publicadas en medios de comunicación, declararon su abierto apoyo describiéndolo como un académico de larga trayectoria, un ‘intelectual latinoamericano’ (como la carta “Intelectuales de américa latina apoyan a harald beyer”). Sin embargo, por otra parte otros actores cuestionaron su identidad intelectual y/o académica, aludiendo a que su currículum no cumpliría las exigencias propias que se imponen al actual trabajo académico, dando cuenta del mismo personaje como un mero operador proveniente de un Think Tank ligado a poderosos grupos empresariales. El interés de este debate para el presente post tiene que ver con cómo, a través de éste, se desenvuelve un dilema en torno a la naturaleza del trabajo académico y su relación con el desarrollo de políticas públicas. Particularmente me interesa contribuir y estimular una conversación en torno a cómo nosotros, como actores de esto que denominamos trabajo académico, estamos participando de una suerte de fragmentación de nuestro propio trabajo académico ligado al espacio universitario, en el contexto de la emergencia cada vez más evidente de un nuevo actor, desplegado como actor ‘intelectual’, que ha tomado una creciente relevancia en los en la construcción de una política pública supuestamente inspiradas en argumentos técnicos y evidencia empírica. Este nuevo actor ha sido señalado por algunos autores (ver, por ejemplo Kingdom, 1995; y Mintrom y Norman, 2009) como un emprendedor político (Policy Entrepreneurs). Read More »
Hace unas semanas, Aldo Madariaga nos dejó tres preguntas para profundizar en el debate acerca del modelo de desarrollo chileno. Dejando de lado la retórica del fin del modelo, Aldo puntualizó la necesidad de preguntarse acerca de tres puntos: ¿qué es el modelo?, ¿cómo ha cambiado? y ¿qué debería pasar para ser superado? En este post ahondaré en la última, por dos razones. Primero, porque Aldo pone el acento de esta pregunta en el ámbito de la “producción de las reformas”, y no en el contexto de cambios que emergen de una re-estructuración mayor del modelo neoliberal de desarrollo chileno. La segunda razón, es que obviamente este proceso de “reformas sucesivas”, que en realidad es lo que ha venido ocurriendo desde hace un tiempo, especialmente en la década anterior, es en parte un asunto político y expresa la relación entre lo político y lo económico tal como esta se ha articulado bajo el neoliberalismo chileno. En los párrafos siguientes quisiera, brevemente, referirme a estas dos dimensiones. Read More »
Mucho se ha escrito en los últimos meses acerca de “el fin del modelo chileno”. Análisis diversos, desde distintas miradas y con disímiles conclusiones, todas a partir del impacto del conflicto estudiantil (ver un resumen aquí). El siguiente comentario tiene por objeto señalar algunas vías que pudieran conducir dicho análisis de una manera más sistemática. Más que dar respuestas -que se ofrecen indefectiblemente- me interesa proponer nuevas preguntas relacionadas con cómo entender el estudio del fenómeno propuesto, esto es, cómo entender los cambios de régimen o de configuración económica y societal, y de paso dar luces sobre la trayectoria de la economía política chilena. Read More »
Reproduzco acá la última columna de Alfredo Joignant en el diario La Segunda ya que plantea una pregunta importante: ¿Cómo responder / relacionarse con la sociología pública y sus intentos de definir el estado actual del capitalismo? Pregunta que además se puede conectar con la preocupación sobre la “oscuridad” pública de la sociología económica discutida en otras partes (ej: acá p. 13-ss). ¿Qué hacer? Read More »
(Publicado Originalmente en CIPER)
Se acaba el Crédito con Aval del Estado (CAE). No cabe duda, este es un muy importante anuncio. Junto con ello los estudiantes del país han terminado de ganarse un puesto en la muy larga historia (recopilada recientemente por D. Graeber en su excelente La Deuda: Los Primeros 5000 Años) de revueltas que han logrado revertir deudas excesivas. Sin embargo, sigue pendiente una importante pregunta: ¿Cuánto cambian las cosas con el anuncio del Ministro Beyer? Para responder esta pregunta es necesario tratar de entender mejor la situación actual, y para esto hay que contar la historia de un concepto muy particular: el “capital humano”. Read More »
(Columna de Ariel Wilkis publicada originalmente en Página 12)
En el discurso inaugural del período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional, la Presidenta dedicó algunos párrafos de su intervención a resaltar el rol del consumo popular en el desempeño positivo de la economía. Durante varios minutos, este término fue el prisma con el cual interpretó el crecimiento sostenido de los últimos años. Expresó el movimiento desde una política de contención a una política de rehabilitación económica. ¿Qué significa? Que el Estado intenta modificar el eje en el cual circulan recursos públicos hacia los sectores populares. Desde una política de contención, el dinero es transferido para prevenir un deterioro de las condiciones de vida; en una política de rehabilitación, el dinero es enmarcado en el uso positivo que tiene no sólo para sus receptores sino para el conjunto de la economía. En esta línea, la ayuda social tiene valor político no solo porque saca de la pobreza a las personas, sino porque el consumo popular es definido como eje del crecimiento.
Se debe poner la lupa sobre el eslabón perdido en el vínculo entre políticas sociales y consumo popular: el financiamiento del consumo. Este eslabón perdido impide comprender el sobrecosto (social y económico) que las clases populares tienen para acceder al consumo. Por un lado, algunos datos de un estudio sobre finanzas populares realizado en el Centro de Estudios Sociales de la Economía (IdaesUnsam) muestra cuáles son las condiciones concretas en las que el consumo popular se realiza. Por otro lado, se destaca que la existencia de este eslabón perdido tiene sus causas en la desarticulación de dos “ventanillas” del Estado: las políticas sociales y las políticas financieras. Read More »
(Publicado Originalmente en CIPER)
Una importante discusión está sucediendo estos días en Chile. Esto desde que el economista del CEP Sergio Urzúa reunió un conjunto de datos que cuestionan el supuesto de que la renta privada de la educación superior en Chile supera siempre el valor de la inversión. Estos resultados no son tan sorprendentes si consideramos que la matrícula de la educación terciaria se ha ampliado de modo muy acelerado, existen muchos tipos de instituciones con calidad muy dispar y los costos de los aranceles son generalmente altos. En este contexto resulta esperable que para algunas carreras, en algunos establecimientos, el costo de estudiar sea mayor a la rentabilidad futura de esta inversión. Sin embargo, la investigación de Urzúa es muy importante pues pone en cuestión un verdadero dogma en la discusión local: la “teoría del Capital Humano”. Para el autor, la lección que deja su trabajo es que debería mejorar la información disponible de modo que los futuros estudiantes pueden decidir mejor a la hora de seguir estudios superiores o tomar un crédito para financiarlos. A mi juicio estos resultados son aun mucho más relevantes. Pero, para poder entender su impacto, es necesario dar un breve rodeo por la reciente discusión acerca del rol de algunas fórmulas económica en la sociedad actual. Read More »
Hace algunos años atrás el politólogo James Caporaso y el sociólogo Sidney Tarrow publicaron un influyente artículo titulado Polanyi en Bruselas (Caporaso y Tarrow, 2009). Basándose en los trabajos de Karl Polanyi (ver la entrevista a Wolfgang Streeck y el post Movilizaciones y post-neoliberalismo en Chile) y de John Ruggie (1982), el artículo argumentaba que la Unión Europea (UE) post-Tratado de Maastricht ha adquirido una función que va más allá de la liberalización de los mercados y la generación de un mercado único Europeo: la UE estaría actuando como un escudo protector de los trabajadores y sus familias ante los efectos negativos de la integración y liberalización de los mercados. De acuerdo a Caporaso y Tarrow, la función “des-mercantilizadora” de la UE es llevada a cabo primordialmente desde la Corte Europea de Justicia a través de la regulación de las interacciones económicas y del otorgamiento de derechos a los trabajadores que migran a través de las fronteras de la Unión. De este modo, argumentan los autores, mediante la Corte, la UE “ha balanceado el neoliberalismo de la Acta Europea Única con un propósito social legítimo” (Caporaso y Tarrow, 2009). Esta concepción polanyiana de la Unión Europea y sus instituciones ha sido contestada tanto desde el plano teórico como desde la actual coyuntura política. Los economistas políticos Martin Höpner y Armin Schäfer (2010) han rebatido contundentemente la hipótesis Polanyi-en-Bruselas argumentando que estaría basada en una comprensión superficial de las ideas de Polanyi y en un análisis demasiado acotado de las funciones políticas de la Unión Europea. Si el análisis se amplía, argumentan Höpner y Schäfer, más allá de ciertos derechos laborales “transfronterizos” –principal foco de Caporaso y Tarrow- a otros sectores de política la conclusión inevitable es que la “Unión Europea es abrumadoramente liberalizadora más que limitadora de los mercados” (Höpner y Schäfer, 2010: 7). Por otra parte, la actual crisis de la deuda soberana (y ahora Euro-crisis) muestra con dramática evidencia instituciones europeas orientadas a la liberalización y al repliegue de los regímenes nacionales de bienestar y protección social.
Llevando este debate a otras esquinas de la economía global ¿Qué principios orientan la integración económica y las políticas de desarrollo regional en otras latitudes? ¿Qué papel juegan las instituciones regionales de las economías emergentes en el balance entre mercantilización y des-mercantilización? Read More »
La crisis de la deuda soberana en varios paises de Europa ha aumentado los cuestionamientos a la viabilidad de lo que se considera un modelo de capitalismo con dimensiones más humanas, y ha sido utilizado como argumento por quienes ven la variante anglosajona como la única alternativa posible. El siguiente post ofrece algunas reflexiones sobre este fenómeno basadas en ideas provenientes de la economía política comparada. Ellas resaltan la tensión entre capitalismo y democracia, y la relación entre la unidad del capitalismo en tanto fenómeno histórico y global y su diversa codificación institucional (Streeck 2011). Read More »
A propósito de las crecientes movilizaciones de protesta de la ciudadanía chilena, Martín Tironi y Juan Hermosilla destacan la emergencia de ‘nuevos expertos’ en la esfera pública local, que intentando explicar el malestar, han generado una suerte de nueva ‘sociología de la participación ciudadana’. Tres serían los argumentos más frecuentes entre estos expertos: los de corte ‘sociológico’, en que las protestas serían la expresión de nuevas demandas propias de una sociedad post-material; los ‘económicos’, en que las movilizaciones responderían a una crisis de un modelo neoliberal marcado por el lucro y las desigualdades; y los ‘políticos’, que explicarían el reclamo ciudadano por la pérdida de legitimidad de un sistema electoral poco representativo (binominal), un Estado con baja cobertura social y un gobierno asociado con los intereses empresariales. La crítica de Tironi y Hermosilla es que esta emergente ‘sociología de la participación ciudadana’ intenta explicar las movilizaciones desde factores externos, antes que estudiarla desde dentro. Su invitación es a observar como actúan los movimientos de protesta desde su práctica, es decir, cómo funcionan las tecnologías de participación de las redes sociales y el tipo de política ‘contra-experta’ que producen. Se podría decir que este enfoque ‘tecnológico’ ha sido un cuarto argumento. Como plantea Engel, por ejemplo, las nuevas tecnologías facilitan la coordinación de grupos ciudadanos para protestar, y dificultan la capacidad de represión.
Sin desconocer el rol de las tecnologías de participación, aquí me interesa reparar sobre los marcos interpretativos que esta ‘sociología de la participación ciudadana’ ha usado para entender los movimientos estudiantiles, de minorías sexuales, demandas ecológicas o regionalistas Read More »