Desenmascarando al Emprendedor (y al Homus Economicus 2.0)

Este nuevo posteo se relaciona con el llamado que realizó José sobre el sujeto emprendedor (o también llamado “Homo Economicus 2.0” por M. Callon) en su post sobre la conferencia “Produciendo lo Social”.

El texto: “Unmasking the Entrepreneur” de C. JonesA. Spicer sirve para enriquecer el análisis sobre el fenómeno del emprendimiento desde una línea de trabajo que han desarrollado los estudios críticos de la administración (Critical Management Studies).

El análisis del emprendimiento que desarrollan en el texto Jones y Spicer, es afín a la línea de trabajo en la que se encuentran académicos como B. Meier Sørensen, Paul Du Gay y Alf Rehn. Este grupo de autores, han estudiado el emprendimiento en diversos contextos y utilizando una interesante y variada gama de marcos teóricos que van desde la teoría cultural hasta la teología! Dichos autores han mostrando las pretensiones, presuposiciones y prejuicios del discurso y en la práctica del emprendimiento.

En el texto, los investigadores utilizan la expresión “desenmascarar” sin esperar develar la “verdad única” (verdad como lo que es correcto y se encuentra escondido a nuestro conocimiento) que se encuentra detrás de la supuesta “careta” del emprendedor. Jones y Spicer buscan la verdad que surge al alejarse de las formas en que nos encontramos ciegos en un momento particular. En el centro del trabajo de estos autores, se encuentra el concepto de “aletheia” que Heidegger define como aquella verdad “no oculta  o escondida”. Por ello, el trabajo de Jones y Spicer, buscará abrir el fenómeno desde avenidas menos visitadas por otros autores y desde allí producir nuevas posibilidades para el entendimiento del mismo.

Este enfoque, llevará a Jones y Spicer a recorrer aproximaciones desde la tradicional escuela crítica del círculo de Viena, pasando por entender el emprendimiento como “sublime objeto del deseo” –vía Lacan- siguiendo con un estudio de la genealogía del concepto de valor en una especie de análisis histórico de la disciplina Economía Política. Los autores continúan con ejemplos que buscan dar contexto y cuerpo al análisis, recurriendo a la intrigante figura del Marqués de Sade y de variados emprendedores muy conocidos y reconocidos, que muestran en el “exceso” un comportamiento excéntrico. Tales como recorrer el mundo en globo aerostático, subir montañas y una gran variedad de actividades extremas. En este punto las referencias a Veblen, Mauss, Derrida y Bataille son la antesala de la conclusión del capítulo 5: “Exceso Emprendedor” en la que los autores comentan que el “beneficio del emprendedor sería el resultado de ser un vórtice de exceso” (p. 68)!

Si bien el trabajo de Jones y Spicer es más bien una larga meditación acerca del concepto de emprendedor, basado en ejemplos propios y datos construidos por otros, no por ello deja de tener valor cuando se trata de develar este homus economicus 2.0. No desde el análisis de una red de actores heterogéneos –a la Callon– pero sí desde el análisis normativo-ético y de filosofía política. Especialmente allí es donde el trabajo de los autores se engancha con el problema de la justificación (p. 105) ya discutida en este blog, y con la obra de Levinas, descentrando la mirada ética desde el sujeto individual hacia la figura del “Otro”. Este análisis es central en los casos presentados en los capítulos finales del texto. Por ejemplo, se desarrolla el caso de una serie de inmigrantes chinos ilegales que mueren en su trabajo independiente como recolectores de berberechos en las costas de UK. Es allí donde los autores muestran a los excluidos o negados a ser considerados como “emprendedores”, expresando que:

Con la generalización de la figura del emprendedor, viene aparejada una negación, negación que no tiene motivo alguno y tiene el potencial de “bite back” a todos los que celebran la bondad universal del emprendimiento” (p. 107).

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Comments

  • joseossandon  On November 8, 2010 at 2:27 pm

    ¿entonces estos autores ven en el mismo concepto de “emprendedor” un potencial de exclusión o sus límites lo ven más en la forma como el término se ha aplicado?

  • Juan Felipe Espinosa  On November 8, 2010 at 3:42 pm

    El análisis se realiza en el nivel del discurso de emprendimiento y además considerando la dirección que otorga el emprendimiento del “otro” (Levinas). Esto lleva a los autores a intentar generar un concepto de “emprendimiento generalizado”.

    Esta critica, intenta ir mas alla del concepto de “sociedad empresarializada” (Du Gay). Lo que segun Spicer y Jones es insuficiente para entender el fenomeno.

    ones y Spicer avanzan hacia un concepto generalizado del emprendimiento, basandose en el trabajo de Bataille (La Part Maudite 1949, traducido el 1991 como “The Accursed Share”)
    ver aqui:(http://en.wikipedia.org/wiki/La_Part_maudite).
    Bataille establece su idea de que el cambio desde una perspectiva “restrictiva” a una “general” de la economía, llevaría a cabo una transformación Copernicana. Donde, Bataille entiende por economía “general” superaría el estudio del intercambio de bienes y servicios (restrictiva) propiciando el estudio de los procesos de consumo y producción en un entorno mucho más amplio, más incluso que la idea de Mauss acerca del intercambio de bienes, servicios y honor. Considerando por ejemplo los movimientos de energía en la tierra y toda la serie de interconexiones que esto conlleva. Es de allí que Bataille teoriza sobre el problema económico de como se consume la sobreproducción de energía que un organismo produce (de otra manera muere). De allí el exceso, si no se puede consumir, debe gastarse de manera “gloriosa” o “catastrófica”.

    En el fondo del argumento se encuentra el concepto de “intelecto general” (Marx en Grundrisse). Marx habla aquí del concepto de “trabajo” como la “forma de vida que da fuego” y que es por cierto la fuente de la creatividad. El que según Negri se encuentra en la base de la posibilidad y afirmación de la creatividad humana.

    Si se entiende este concepto más allá de la clase de “trabajadores del conocimiento” (A la Richard Florida) donde el “intelecto general” “ha sido el resultado de la socialización de la producción en el siglo XX” (como dijo Mateo Mandarini, 2005). Donde la cooperación, mucho mas allá de la fábrica, entre el desarrollo científico, tecnológico y productivo se ha venido desarrollando en la llamada “fabrica social” (Hardt and Negri, 1994). El concepto de emprendimiento, se cae por su propio peso. No hay emprendimiento, sino una serie de actividades encadenadas donde la innovación es con y por el otro.

    Lo anterior, lleva a los autores a mirar la razón del mantenimiento del discurso de emprendimiento (dado que el concepto se cae por el argumento anterior). Este, sería una suerte de capturar y localizar la innovación. Una manera de controlar y excluir. Una manera de trasladar la creatividad distribuida y el resultado de esta, hacia lo individual. “De localizar en un individuo, el resultado de muchos”.

    El resultado es definir el emprendimiento como la actividad en la que se crea la capacidad de que otros emprendan. Es decir, donde la innovación no es la de uno, sino la que genera la posibilidad de la innovación del “otro”.

    Creo que esta nota clarifica un poco el resultado del trabajo de Jones y Spicer.

  • joseossandon  On November 8, 2010 at 10:26 pm

    Es interesante este tipo de argumento en el sentido que la “innovación” o creación de valor se asocia más con un conjunto de relaciones que con un creador, y se crítica la idea de que se pueda transformar en un capital apropiable por un emprendedor en particular. Justo hoy preparo una clase donde comparo la discusión entre “capital social” y “structural holes” cómo dos formas de asociar acción y estructura social y quizás pueden ser vistas analogamente. Si bien tanto en Coleman como en Burt hay un actor medianamente utilitarista, en el concepto de capital social la fuente de valor es una propiedad, valga la redundancia, apropiable, mientras que los “sturctural holes” son una propiedad de una red que eventualmente pueden ser o no utilizados privadamente.

  • Juan Felipe Espinosa  On November 15, 2010 at 12:49 pm

    Interesante el concepto de “structural hole” en Burt (1992)
    Ese es el punto que considera Callon (1998) para establecer la variabilidad en la ontologia de los actores.
    Y que establece la continua reconfiguracion del actor en conjunto a la reconfiguracion de la red.

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