Heckman y la performatividad, o porque la sociología de las finanzas puede servir a la sociología de la educación.

Algunos días atrás, y en el contexto de un seminario sobre educación en el CEP, el profesor de Chicago y ganador del Sveriges Riksbank Prize (aka “Nobel de Economía”) James Heckman visitó Chile. La visita de este connotado economista aparecía en el papel como el empujón ideal a las reformas anunciadas por el ministro de educación, que de hecho hizo sus estudios de postgrado en Chicago, que buscan mejorar los resultados que obtienen los estudiantes chilenos en las pruebas nacionales e internacionales de medición de calidad de la enseñanza como SIMCE o PISA.  Sin embargo, Heckman apareció con un mensaje inesperado, según explicó en esta entrevista, las reformas orientadas a mejorar unívocamente los resultados en este tipo de pruebas han terminado produciendo niños que están “aprendiendo sólo lo que es testeado”, y donde “la enseñanza en los colegios y el proceso entero de educación han sido corrompidos para enseñar para las pruebas”, para terminar con una, quizás aun más sorprendente, auto-crítica profesional afirmando que: “quizás este sea un caso en que el economista esté haciendo más daño que bien, porque ponen un modelo que funciona muy bien en el mercado libre y aplican un mecanismo donde el resultado es mucho más diverso. Ese es un enorme error. Lo que la política pública está haciendo es imponer un punto de vista, y ese es el peligro”. En este post sugiero dos puntos: primero que estas declaraciones no son solo importante porque critican las nuevas políticas educativas, sino porque abren la mirada al análisis de dos actores centrales en la reciente historia de la educación en el país: las pruebas estandarizadas y los economistas, y, segundo, que para estudiar estos elementos es de utilidad revisar la reciente sociología de las finanzas.

Por supuesto no pretendo decir que no existe ya discusión sobre el rol de estas pruebas y el conocimiento económico. De hecho, en particular desde la famosa discusión sobre los semáforos, este tema ha estado en el centro del debate académico en Chile. Desde mi perspectiva de lector de diarios, mi impresión es que este campo se divide en dos grandes visiones. En primer lugar, un grupo de expertos, principalmente conformado por economistas y sobre cuyos principios se inspiran las reformas del gobierno actual, sigue lo que en otros ámbitos se conoce como la hipótesis de los “mercados eficientes”. Según esta perspectiva las transacciones de mercado no sólo son una forma particular de administrar recursos, sino que además, incluso en el caso de que los actores no actúen siempre racionalmente, contienen la información disponible y resultan de todas formas la manera más eficiente de distribución. En este contexto, los mercados educativos son representados como un campo donde se encuentran dos grandes tipos de actores: consumidores y productores, y las políticas públicas se orientan principalmente a facilitar la decisión de los consumidores y disminuir las regulaciones que dificulten la acción de los productores. En este contexto, la acción de ambos tipos de actores se simplifica con la información proveniente de mediciones y pruebas estandarizadas, pues, por una parte los consumidores podrán elegir mejor, y por otra, los emprendedores contarán con incentivos más claros para medir los resultados de su acción. Una segunda perspectiva la componen economistas y sociólogos, que cuestionan empíricamente el modelo anterior, pues la educación correspondería a uno de esos mercados donde la calidad del bien transado no es fácilmente delimitable en una sola medida, por lo que resulta empíricamente urgente reconstruir los procesos de elección de los actores de la transacción educacional. Acá, por supuesto con diferentes métodos y énfasis según la disciplina de los investigadores, el modelo no se compone sólo por consumidores y productores -sino que también por familias, clases sociales y redes – y las pruebas estandarizadas deben compartir su rol con otras formas de ordenar las expectativas educativas, incluidos elementos invisibles en las pruebas estandarizadas – tales como prestigio, marcas, estilo de vida o valores confesionales.

Entonces ambas perspectivas difieren en la centralidad de las pruebas estandarizadas en la decisión escolar, en particular de parte de los consumidores. Sin embargo, el comentario de Heckman abre el asunto a un tipo de pregunta diferente. Según señala, las pruebas estandarizadas no sólo reflejan lo que miden sino que pueden terminar por transformar lo que y como se educa,  donde los economistas no son sólo un observador, sino que un agente activo en esta transformación. Ambos temas, el papel activo de los rankings y el rol de los economistas, no han suficientemente estudiados aun para este tipo de asuntos (aunque ver), pero si se han transformado en un tema central de la reciente sociología de las finanzas. En este contexto, tal como ha señalado recientemente D. Mackenzie, estas “prácticas de evaluación” no sólo son un buen o mal signo de lo que miden, sino que transforman lo que observan, y eventualmente pueden hacer que lo evaluado termine pareciéndose al dispositivo que lo evalúa (lo que se ha denominado como performatividad). Todo esto no puede ser reducido a un proceso “ideológico”, ni de expectativas o “profecías autocumplidas”, sino que a las consecuencias de la introducción de estos rankings como dispositivos en procedimientos estandarizados de toma de decisión. En este contexto, los actores claves no son sólo consumidores y productores sino que además los múltiples expertos que desarrollan y utilizan estos dispositivos, tales como contadores, estadísticos, ingenieros comerciales, etc. (y que han sido denominados por Callon como “economistas en la selva”).

Entonces la preguntas es: ¿cómo se ha transformado el mercado de la educación en Chile desde la introducción de los tests estandarizados? Cómo hipótesis yo sugeriría que lo que Heckman ve como un riesgo ya sucedió: la educación que se enseña en las escuelas ha sufrido una gran transformación desde la consolidación del SIMCE y la introducción de pruebas internacionales como PISA para medir la educación del país. Sin embargo, para medir esta transformación no basta con estudiar el papel que cumplen estas pruebas en la decisión de apoderados y profesores, sino que hay que seguir empíricamente cómo estos rankings han devenido dispositivos, cuya producción deviene una caja negra, que cumplen un rol clave en la administración actual de las escuelas. En particular yo me enfocaría en dos niveles. En un nivel histórico estudiaría como la introducción de las pruebas internacionales y la transformación del SIMCE en una prueba comparable año a año han permitido la consolidación de estos rankings como el número que evalúa las políticas educativas, lo que al mismo tiempo ha permitido la consolidación de la econometría como el principal tipo de expertise en la evaluación y desarrollo de estas políticas. Y en un nivel más microsocial, estudiaría el creciente desarrollo de una industria de la administración escolar, cuyos protagonistas no se formaron en educación sino que son expertos en estadísticas, como ingenieros o incluso sociólogos, que trabajan para corporaciones u otras agencias que administran múltiples escuelas. En ambos niveles los rankings han permitido el desarrollo de un tipo de administración que se da en un nivel más abstracto que la misma escuela, pero que actúa de vuelta sobre la sala de clase en la medida que los resultados de un proceso tan complejo como todo lo que pasa en una sala de clase es comparado, evaluado y transformado de acuerdo a estos tests. Ambos procesos, a mi juicio centrales, podrían ser enfrentadas con herramientas de la sociología de las finanzas.

José Ossandón

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Comments

  • Juan Felipe Espinosa  On December 9, 2010 at 6:50 am

    Creo que otro grupo interesante de datos podría provenir del estudio en el campo de la educación superior. Aunque en cuanto a políticas no sea tan trascendente como el que delineas tan interesantemente en este post.

    Pienso por ejemplo en el trabajo que se realiza para la mejora de instituciones en los rankings como elemento articulador y coordinador de la Universidad como Organización y por cierto en el efecto que esto implica para el mercado de las Universidades e instituciones de educación superior.

    En ese sentido, el agencement que sería el mercado educacional, podría estar mucho más ligado a dichas micropracticas de los departamentos de comunicación y marketing de las Universidades. El trabajo de las ideas de la performatividad en estudios de marketing es, creo, buena literatura en este punto:
    http://www.impgroup.org/uploads/papers/4712.pdf
    http://mtq.sagepub.com/content/7/3/211.short

    Bueno, creo que en lo que has planteado se dibuja un buen proyecto de investigación con real impacto el diseño de los mercados educacionales.

  • joseossandon  On December 9, 2010 at 11:33 am

    Gracias Juan y totalmente de acuerdo de que la educación superior es un gran caso de análisis. De hecho, como empleado de universidades no cuesta mucho darse cuenta la relevancia de todo tipo de indicadores (papers ISI, indice h, tasas de retención, etc) y el creciente rol de administradores profesionales de este tipo de información. Aunque de todas formas ya existe alguna investigación internacional en esta dirección, por ejemplo el trabajo de Espeland y Sauder sobre la “reactividad” de los rankings: http://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/517897?journalCode=ajs
    Y en UK sobre las nuevas formas de management o autit cultures (en un libro editado por M. Strathern)..
    y bueno, más localmente, T. Ariztía (que presentó en lo que está acá: https://estudiosdelaeconomia.wordpress.com/2010/11/15/marketing-y-sociedad/) se enfoca indirectmanete a un gran tema, el marketing en la educación superior.
    slds

  • Juan Felipe Espinosa  On December 9, 2010 at 1:12 pm

    Claro…De hecho, creo que aca la cosa se esta poniendo un poco mas militante con respecto a dichos temas. Ayer justamente he escuchado que se encuentra en preparacion un conferencia grande en donde se invitaran cientificos (de todas las areas naturales), cientistas sociales y de las humanidades a discutir sobre cuales mecanismos de resistencia existen para esta gobermentalidad (lo dije bien?) que afecta la academia en UK…

    A mi lo que me interesa es eso que pasa con la gente que se encuentra trabajando y que vive ese cambio en los sistemas de auditoria, en los sistemas de medicion, que afectan la forma de operar. Comparto en el punto de que el “aparato” que se produce tiene implicancias insospechadas para el mercado educacional.
    Ademas, creo, en esto siguiendo a Thrift (2005) en su Knowing Capitalism, que el circuito cultural del capitalismo que vivimos hoy se encuentra potenciado por este tipo de devices.

  • Ignacio Farías  On December 9, 2010 at 1:46 pm

    Excelente el post Jose. Creo que introduces de manera muy clara el programa performativo de Callon.

    Ahora bien, no se si estoy tan de acuerdo con que la pregunta de investigación que se deriva de los dichos del senyor Heckman sea “¿cómo se ha transformado el mercado de la educación a partir de la introd de estos tests?”.

    Además de estudiar eso, y las dos dimensiones que planteas, el tema clave pasa a mi juicio por estudiar como curriculums y metodos de ensenyanza son transformados por estos tests. De hecho, todo el debate sobre clases de historia versus clases de lenguaje puede entenderse a la luz de cómo la introducción de estos tests estandarizados performan la educiacion en Chile. Mi impresion es que el tema de los mercados y los distintos modelos (economicistas versus sociologicistas) sobre como los padres eligen es ciertamente clave, pero no explica el fenomeno que describe Heckman, a saber, que la introducción de tests estandarizados termina produciendo ninyos que solo saben lo que se mide en estos tests. Obviamente la producción de mercados capaces de reaccionar y de reintroducir en su operacion los resultados de esos tests es clave, pero el proyecto de investigacion que planteas deberia meterse en el paso intermedio, esto es, como la escuela, el ministerio y otros actores educacionales traducen esas dinamicas de mercado en curriculums y programas. Una vieja pregunta, pero no por ello menos importante.

    Mas alla de este comentario, medio de sentido comun, mi impresion es que el tema de fondo es que aun cuando el programa performativo haya sido elaborado en el contexto de estudios de economia y de mercados, su aplicacion a otros ambitos, tales como educacion, pero tambien salud, vivienda social, y muchos otros, no tiene porqué buscar solo en el mercado o en la economia mecanismos y/o dispositivos performativos. Es importante en cada caso dar además con elementos especificos de cada ambito que se encuentran involucradas en la performacion de sus objetos, agentes, etc.

    • joseossandon  On December 9, 2010 at 1:58 pm

      Totalmente de acuerdo, para responder la pregunta sobre como cambia lo que terminan por aprender los niños es necesario reconstruir una cadena muy larga, que pasa por administradores, directores, utps, curriculums, ministerios, seremis, etc. Sólo quería enfatizar que esto debe incluir estos nuevos tipos de actores que son los que manejan y administran estos datos en ministerio y/o administradores de escuelas; es decir, salir un poco del par profesor/alumnos para volver con un proceso más largo.
      Y también de acuerdo de que el programa de la performatividad no tiene porque limitarse a mercados. Aunque mi punto acá es que al mismo tiempo puede permitir una mejor comprensión de una dimensión de la educación, que son los mercados educativos cuyo análisis gira entre la versión más ortodoxa y economistas menos ortodoxos trabajando con sociólogos.

  • joseossandon  On December 9, 2010 at 1:48 pm

    Claro, estos “circuitos” no son iguales a los de Thrift (que eran sobre esa combinación entre gurues de management, new age y complejidad de fines de 90s principios de 2000s), sino que es más sobre cuantificación, regresiones y experimentos. Aunque quizás de la misma manera de Thrift en ese libro sería importante preguntarse que tipo de concepción de causalidad e incertidumbre producen estos dispositivos aplicados a la administración del conocimiento.

  • Juan Felipe Espinosa  On December 9, 2010 at 1:58 pm

    Si, cuando me referi al trabajo de Thrift, creo que lo hice como “caja de herramientas” en su uso del concepto de Agenciamiento y el analisis dinamico que este permitiria. Pero claro que los agenciamientos del ejemplo que tu has comentado como parte de un posible proyecto de investigacion son distintos.

    Respecto del tema que comentas Igancio, plenamente de acuerdo. Si hacemos la genealogia de ese trabajo, creo llegaremos a conceptos como “Dispositivo” a la Foucault y agenciamiento a la Deleuze. En ese sentido la performatividad deberia recibir toda su herencia de los STS, como son los problemas de poder, tecnologicos, etc…Aunque es dificil separar lo economico de lo otro, no?

    • Ignacio Farías  On December 9, 2010 at 2:29 pm

      De acuerdo. Y precisamente porque es dificil separar lo economico de lo otro, no basta mirar mercados.

      Y aqui es posible retrucar la auto-critica del senyor Heckman, cuya entrevista no lei, pero al menos lo citado por Jose, con una critica, quien en su autocritica claramente asume que transformaciones en mercados educacionales tiene como consecuencia directa la produccion de alumnos que saben lo que se mide en los tests, cajanegrijizando toda la cadena de traducciones que vincula una determinada configuración del mercado educacional con la produccion de unos determinados estudiantes, cuando el resultado puede bien ser que esos mercados educativos terminen produciendo escuelas incapaces de competir y mayor desigualdad. En cierto sentido es una autocritica soberbia que asume que el economista maneja hilos que efectivamente transforman un sistema educativo completo.

  • Felipe  On December 10, 2010 at 1:37 pm

    muy interesante tu post.
    efectivamente, como Juan Espinosa lo dijo, existen muchos trabajos que provienen del estudio de educación superior y las reformas de los Estados europeos (toda la literatura sobre le New Public Management).
    concuerdo completamente contigo, sobre la investigación que habría que hacer y de hecho es un poco lo que yo trato de hacer con el Research Assessment Exercise en UK (con un claro énfasis al nivel micro social).
    en términos de literatura, existen muchos grupos que analizan directamente los problemas de los que tu hablas. Dentro de los mas interesantes yo citaría todos los trabajos que surgieron luego del libro de Michael Power (audit society) y sobre todos los trabajos de Legales y Lascoumes sobre los instrumentos de gestión publica, donde por ejemplo analizan el nacimiento de los nuevos instrumentos de contabilidad, los efectos propios de los instrumentos, los efectos producidos al momento de la traducción local, y los efectos acumulativos a largo plazo.

    • joseossandon  On December 10, 2010 at 5:49 pm

      toda la razón, no cabe duda que trabajos como el de Power podrían no sólo usarse en la educación superior, pero también para los cambios recientes en la administración escolar.y quizás, conectando con el comentario de Ignacio, el tema no es si todo esto “mejora” o no la educación. en efecto el punto de Power es como exceso de medición puede hacer las cosas más difíciles de manejar, pero el impacto que produce una educación orientada por estos indicadores.

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