Otro post sobre precios, mercados y educación

Aprovechando una semana sin posts fijos. Un comentario más general sobre mercados de educación, precios y economistas

Vía Juan Espinosa llegué a este artículo en la London Review of Books. El texto está escrito en el contexto del extraño experimento que están viviendo las universidades en UK, donde no sólo se decidió aumentar los costos de las matrículas, sino que además se estableció un particular sistema de fijación de aranceles (donde todas las instituciones deben encontrar su precio simultáneamente en una tabla con mínimos y máximos pre-establecidos). A partir de esta situación el autor aprovecha de discutir más generalmente las reformas orientadas a incrementar el rol de los mercados en la educación superior. El argumento principal es que este tipo de reformas se inspiran en el éxito de las universidades privadas de EEUU, sin embargo, si se analizan con algo de detalle los rankings utilizados para comparar instituciones de educación superior globalmente, es posible establecer que este sistema no ha sido tan exitoso como parece a primera vista. De hecho, los ranking muestran más bien que la competencia en de EEUU ha generado un sistema con una muy pequeña elite de universidades muy prestigiosas y una gran cantidad de instituciones muy poco destacadas. En efecto, un estudiante promedio en UK tendría más posibilidades de acceder a una institución de calidad que uno de EEUU. Quizás lo más interesante es la particular lógica de los precios en este sistema. Pareciera que el cuasi-remate en UK asume que las UES buscarían el precio que les corresponde de acuerdo a su potencial demanda. Sin embargo, sugiere el autor, lo que muestra el caso de EEUU es que los costos de las matrículas son también un signo de prestigio (o un indicador de cuan lejos se está de las “buenas universidades”), y, al mismo tiempo, la competencia por atraer alumnos se traduce en un espiral de costos (de marketing, instalaciones y otras orientadas a proyectar y producir una “experiencia” para los estudiantes). Todo esto ha significado que los aranceles de la educación privada aumenten mucho más rápido que la inflación promedio, y así (como con la salud) la educación en EEUU es comparativamente mucho más cara que en el resto del mundo, y no necesariamente más eficiente en términos de las posibilidades de un estudiante promedio de acceder a una educación de calidad.

Por cierto el texto es sólo un comentario y no estoy muy seguro de su evidencia. Sin embargo, creo que complementa algunos de los elementos discutidos en previos posts en este mismo blog, sobre las particularidades de los mercados de la educación. Quizás también podría ser leído en perspectiva de los estudios de Brunner donde se sugiere que la educación superior, más que un mercado, se compone por “mercados”, o nichos, con distintos tipos de competencias. En efecto, el sistema de fijación de precios de UK parece casi un experimento para testear la visión de White de los mercados como espejos entre productores observándose unos a otros. Particularmente importante parece ser prestar más atención a cómo funcionan los precios en la educación privada. Lo que es especialmente clave en un caso como Chile donde muchos de los estudiantes deben pagar costos mensuales que superan con largueza el sueldo mínimo mensual, y que, de hecho, ya han pactado una parte importante de sus ingresos futuros vía créditos.

Otra forma de leer esto es a partir de lo señalado por el economistas y activista Joseph Stiglitz, a quien tuve la suerte de escuchar el viernes pasado. Al final de su charla alguien le preguntó si el escenario actual (post-crisis, etc.) obligaría a re-pensar la forma como se enseña economía, y Stiglitz respondió algo así como “no, de hecho probablemente el principal asunto de la economía científica en las últimas décadas ha sido estudiar como los mercados no funcionan, por lo que la crisis refuerza lo que se ha venido investigando”. En el contexto de su presentación, esta afirmación se puede asociar a otros dos puntos: por una parte, que para al menos economistas muy influyentes como él, la eficiencia de los mercados no tiene por que ser una realidad casi religiosa, sino que una hipótesis a falsear, y, segundo, que no sólo es necesario pensar en los elementos que podrían hacer determinados mercados más competitivos, sino que cabe dejar abierta la posibilidad de que existan ciertos casos o sectores donde son endemicamente poco eficientes. Para Stiglitz ésta sería por ejemplo la situación de la salud privada en EEUU, donde los precios aumentan y aumentan, y la eficiencia del sistema sigue siendo mucho más baja que los sistemas públicos en Europa.

Obviamente des-privatizar algo, a menos que sea una situación extrema como una quiebra o un gobierno a la Chavez, es casi imposible. Sin embargo, quizás un potencial aporte de los estudios sociales de los mercados a las discusiones de políticas es seguir describiendo las particularidades de los diferentes tipos de mercados, y, eventualmente, aportar a la hora de llegar a acuerdos sobre aquellas áreas donde funcionan más y otras donde una burocracia bien aceitada puede ser más eficiente.

José Ossandón

PS: en el mismo número de la LRB hay un artículo muy bueno, donde Donald Mackenzie discute que pasa cuando los intercambios en los mercados financieros no son realizados por traders humanos, sino que por algoritmos.

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Comments

  • Felipe  On May 18, 2011 at 10:00 am

    interesante el post y el tema es super importante.
    sobre todo lo del mecanismo de fijación del precio de los aranceles (oferta y demanda o economía de la calidad(karpic))
    que es lo que sabemos? cuando Blair dio la posibilidad de aumentar los aranceles hasta 3000£ la gran mayoría de las universidades inglesas (tal vez todas) aumentaron los aranceles hasta el máximo, lo que no modifico claramente ni el tipo ni la cantidad de estudiantes.
    en el caso de la nueva reforma, el problema tal vez no afecte el tipo ni la cantidad de estudiantes, pero si todas las universidad aumentan los precios hasta el máximo (lo que es muy probable) y si no todos los estudiantes pagan el préstamo, la factura de la reforma puede ser muy grande (el gobierno ingles subvenciona y garantiza los prestamos, entre más caros son los aranceles mas altos son los intereses).
    va a ser muy interesante de comparar lo que va a pasar Inglaterra con lo que va a pasar en Escocia, donde es el gobierno local que va a pagar los aranceles de los estudiantes.

  • Juan Felipe Espinosa  On May 18, 2011 at 12:36 pm

    De hecho la mayoría ya ha aumentado los precios al tope de £ 9.000!

    Comparto las dudas sobre datos, pero los argumentos son muy interesantes en dicho texto.

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