Complejidad, Evolución y Redes

La semana pasada se realizó el encuentro LACEA-LAMES (el encuentro entre economistas más importante de Latinoamérica) en la Universidad Adolfo Ibáñez. Al revisar el programa y la organización de las temáticas se puede tener una idea general de las materias que ocupan hoy por hoy a la academia económica en nuestra región. Los últimos desarrollos en evaluación de impacto, capital humano, política fiscal, comportamiento de los consumidores, políticas sociales focalizadas en la población en situación de pobreza y el retorno de la educación son sólo algunos de una larga lista de tópicos que fueron tratados en el encuentro en bloques de hasta siete sesiones paralelas. Entre todas las sesiones del encuentro, una que podría ser de especial interés para los lectores de este blog, fue la denominada “Complexity, Evolution and Networks” en la que participaron Ricardo Haussman de la Universidad de Harvard y Cesar Hidalgo del MediaLab del Massachusset Institute of Technology (originalmente también estaba programado Geoffrey West del Santa Fe Institute, un excelente resumen de su trabajo sobre urbanización puede verse haciendo click aquí). Pienso que esa sesión del encuentro puede ser de interés para el blog por tres motivos: su contenido, su contexto y la metodología utilizada. Veamos cada punto sucesivamente.


1. Primero, la temática analizada en la sesión fue el sistema económico, sus patrones y evolución en el tiempo. En lo esencial, el trabajo mostrado en la sesión se centró en la evolución del intercambio económico de las últimas cuatro a cinco décadas a nivel mundial. La investigación sobre la que se basó fue llevada adelante por Haussman, Hidalgo y coautores en una serie de papers que quedaron plasmados en el Atlas of Economic Complexity (puede ser bajado gratuitamente en versión digital) y su premisa fundamental es que el crecimiento económico se explica desde la expansión del conocimiento productivo de un sistema social mediante la reconexión de los “personbytes” que posee el sistema. Usando un ejemplo dado por los propios autores queda más clara la idea detrás de los “personbytes”: en el juego de mesa scramble donde cada jugador tiene un conjunto de letras con las que tiene que formar palabras en un tablero, si un jugador tiene las letras “h”, “o”, “l”, “a”, “s” puede armar varias palabras (por ejemplo, “osa”, “hola”, “ola”, “olas”, “alo”…), pero no puede armar otras (por ejemplo, “casa”). Si el jugador que posee esas letras adquiere además las letras “r” y “f” también potencialmente podría producir las palabras “rosa” y “flor” que antes no le era posible formar. Cada una de esas letras es el equivalente a un “personbyte”. Un jugador que posee un set de “personbytes” no necesariamente ha sido capaz de utilizarlos, pero su potencial de crecimiento está delimitado por la posesión de dichos “personbytes”. Así, un jugador con pocas letras puede armar un set limitado de palabras simples, pero un jugador con muchas letras puede armas esas palabras simples y, además, otras más complejas. Ahora bien, si en vez de jugadores de scramble pensamos en países; y en vez de letras hablamos de insumos productivos, la traducción es que sociedades con más insumos son potencialmente más complejas y, por ende, pueden producir bienes más sofisticados. Esto tiene dos implicancias.

Por un lado, países que son más complejos (es decir, que tienen más “personbytes”) tienen un potencial de crecimiento mayor. Esta hipótesis ofrece una explicación alternativa a la que, actualmente, es el mainstream de la economía del desarrollo (a saber, los países con mejores instituciones crecen más). Por ejemplo, al comparar el desarrollo de países como Corea y Perú se observa que eran similares hacia 1960 y en la actualidad Corea tiene un nivel de desarrollo muy superior al que posee Perú ¿A qué se debe aquello? La explicación tradicional es que Corea logró adoptar estrategias de desarrollo más eficientes al promover mercados y mejorar las instituciones públicas. Los autores proveen evidencia que Corea ya poseía más “personbytes” en la década de 1960 que Perú y que el desarrollo de ambos países se ha mantenido dentro de patrones esperados dadas esas condiciones iniciales. Por otro lado, existe una fuerte inercia en el proceso productivo y, consecuentemente, en los niveles de desarrollo de los países. Un país siempre producirá más y se desarrollará más mediante recombinaciones de procesos productivos ya existentes que en la directa competencia en áreas nuevas. Por ende, las recetas que impulsen a una sociedad a imitar las estrategias de desarrollo de otras sociedades serían ineficaces. Los autores también parecen sugerir, aunque con cierta cautela, que las políticas de desarrollo “pick the winner” también conocidas como políticas de clusters podrían ser efectivas. En suma, con nuevas metodologías, la investigación ofrece una mirada renovada a teorías que fueron muy recurrentes en el pensamiento económico antes que la visión microeconómica neoclásica alcanzara los niveles de influencia que lograra en el último cuarto del siglo pasado dentro de la disciplina.

2. La segunda razón es que esta investigación es un ejemplo de lo que acontece en los bordes de la disciplina económica donde ésta dialoga con otras ciencias, es influida por ellas y adapta lenguajes y metáforas nuevas a un cuerpo teórico consolidado. En particular, Cesar Hidalgo es físico, no economista (al igual que Geoffrey West). En su investigación plantea que lo que hace no es economía, sino explicar sistemas económicos. Por eso, no es de extrañar que hasta ahora, estos trabajos han sido recepcionados con curiosidad, pero no con entusiasmo dentro de la disciplina. Para los economistas, el trabajo de Haussman, Hidalgo y coautores adolece de una explicación causal satisfactoria (los autores no proponen una explicación causal fundada sobre procesos de optimización económica). Es decir, no se trata de una explicación que se construya a partir de la toma de decisiones individuales de agentes racionales sujetos a restricciones, sino más bien, es una teoría que parte desde las restricciones que un sistema económico posee para predecir dinámicamente lo que es esperable que suceda. Por ejemplo, si para hacer los bienes X e Y se necesitan los insumos a, b y c; entonces, un país que produce X en el período 1 tendrá más probabilidades de producir el bien Y en los períodos siguientes (en relación a la probabilidad que produzca otros bienes que no usen los insumos a, b y c). Este tipo de “explicaciones estadísticas” de los procesos económicos no acomodan a la teoría económica. No obstante, su eficacia para ajustarse a los datos y describir parte de los procesos productivos torna el interés de la disciplina hacia ellas. En suma, si bien, desde el mainstream económico el trabajo de Haussman e Hidalgo no es capaz de identificar las causas de los patrones que encuentran en los datos, las técnicas e ideas planteadas por ellos son, como me comentó una colega al finalizar la sesión, “refreshing”.

3. Por último, la metodología utilizada para su investigación se inserta en esa nueva área de las ciencias conocida alternativamente como “análisis de redes sociales”, “análisis de sistemas complejos”, “network economics”, “applied graph theory”, “econophysic”, entre otros, que ha encontrado en la sociología una fuente por ahora abundante de intuiciones. La aplicación que realizan los autores arroja luces y da muchas ideas para investigadores que utilizan estas técnicas. Los autores tomaron los datos de importaciones y exportaciones de cada país desde la década de 1960 y los combinaron para crear matrices de origen-destino que permitieron revelar patrones de intercambio y su evolución para un total de más de 1 millón de productos. Todo lo anterior con formas de visualización fáciles de entender y atractivas. A partir de esa base de datos inicial construyeron modelos teóricos basados en el análisis de redes que permitieron identificar clusters productivos. Los patrones de desarrollo de distintos países se pueden identificar fácilmente al navegar las visualizaciones (aquí). Pero lo más interesante y controversial, a mi juicio, es cómo a partir de ese material infieren las capacidades (“personbytes”) que poseería cada país de la muestra. Si la técnica pasa la prueba de la revisión de pares, podrá ser replicada en otros múltiples usos.

Para no extenderme más, les recuerdo que el libro está disponible en versión digital gratuita (ver arriba).
Saludos,

Jorge Fábrega

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