¿Sociología económica pública?

Reproduzco acá la última columna de Alfredo Joignant en el diario La Segunda ya que plantea una pregunta importante: ¿Cómo responder / relacionarse con la sociología pública y sus intentos de definir el estado actual del capitalismo? Pregunta que además se puede conectar con la preocupación sobre la “oscuridad” pública de la sociología económica discutida en otras partes (ej: acá p. 13-ss). ¿Qué hacer?

La sociología pública (de Diario La Segunda, Lunes 20 de Agosto, 2010)

En los últimos años, y muy especialmente durante 2012, en medio de luchas y batallas en torno al “modelo” chileno, la sociología ha sido objeto de profundas redefiniciones públicas, en donde el adjetivo “público” debe ser entendido como aquel cuerpo vulgarizado de ideas sociológicas que circula en espacios distintos al de la comunidad de pares, con el fin de producir efectos y realidades. Contrariamente a lo que se podría pensar, estas redefiniciones no son sólo un asunto de interés para intelectuales, ya que se juega en ellas el poder de una forma de discurso en la esfera pública.

Es así como durante largo tiempo, la sociología que circula entre lectores de diarios, ministros, candidatos y directorios de empresas estuvo dominada por Eugenio Tironi. Este autor, además de cumplir funciones de consejería del príncipe, cultivó una eficiente escritura ensayística sobre los más variados temas (desde la energía al medio ambiente, pasando por la pobreza y los grupos aspiracionales caricaturizados por la figura inolvidable de Faúndez). Hace relativamente poco tiempo, Tironi transitó hacia una audaz sociología de la empresa destinada a persuadir al empresariado chileno de la utilidad para sus políticas de los trabajos del sociólogo francés Luc Boltanski sobre diversas polis y mundos (cités) con el fin de iluminar las rutas del emprendimiento, lo que se entiende mejor a la luz del caso Enersis y del reconocimiento de la temprana seducción que ejerció Hayek sobre él. Para quien no conozca los trabajos de Boltanski, es importante señalar que nada de su original obra apuntaba a influir en el desarrollo de la gran empresa y a contribuir a la adaptación del capitalismo a nuevos ambientes económicos, lo que significa que Tironi colonizó a este autor (entre varios otros), redefiniendo en ese mismo instante la sociología pública. Así las cosas, cuando Tironi se pregunta —por Twitter y de modo masoquista— “¿por qué no me quieren?” (en este caso como sociólogo), parte de la respuesta se encuentra contenida en sus apropiaciones de la sociología.

Pues bien, esta apropiación interesada de la sociología está siendo desafiada por otra de naturaleza ideológica, en este caso por el sociólogo público Alberto Mayol. Como se sabe, en sus dos libros sobre el lucro y el supuesto derrumbe del modelo chileno, se aprecia un uso ideológico de varios sociólogos de renombre mundial que no siempre son citados, con el fin de proporcionar no sólo una interpretación de lo que sucede en el Chile de hoy, sino también de orientar las luchas sociales y políticas. En tal sentido, Mayol cumple un valioso papel de intelectual comprometido, aunque al precio de distorsionar los significados de los textos sociológicos que él mismo solicita, a menudo a partir de usos reduccionistas. Para ilustrar mi argumento sobre esta segunda forma de sociología pública, es como si los economistas profesionales de la plaza miraran con respeto intelectual la economía pública y cada vez más populista de Franco Parisi.

Tanto en Tironi como en Mayol predominan verdaderos golpes de fuerza, a partir de redefiniciones de la sociología pública que producen efectos sociales y políticos. Ante esto, la sociología profesional, o simplemente científica que se cultiva en las universidades, esa que armoniza el dato subjetivo o estadístico con conceptos y teorías, permanece inerte ante la redefinición del perfil público de la disciplina. ¿Por qué los sociólogos profesionales, sobre todo los más jóvenes, se resisten a ingresar al debate público corriendo el riesgo de vulgarizar, que es el precio que hay que pagar para ser leído y entendido por algo más que un puñado de lectores de libros y journals especializados? ¿Por qué aceptar, como si fuese inocuo o un juego de niños, los usos empresariales de Boltanski o la reapropiación ideológica de Bourdieu? Hay allí, me parece, un gran espacio por ocupar por parte de sociólogos interesados en dotar de trascendencia social a la disciplina, emulando de cierto modo a Tironi y a Mayol, pero con las armas de la crítica social bien fundamentada, recordando que la sociología es un deporte de combate.

Alfredo Joignant

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Comments

  • rofiguer37  On August 23, 2012 at 10:31 am

    Esta es una excelente autoobservacion de la sociologia publica farandulizada, dispuesta a poner las mejores frases para los medios de comunicacion y destacar a partir del uso retorico de conceptos como el lucro y . Una sociologia publica que ha dominado por ya dos decadas y que ha supuesto la deslegitimacion del rigor del metodo y la observacion. Vale decir tambien que Alfredo Joignant ha sido parte activa de este proceso. Pero mirando hacia adelante la visbilizacion de esta sociologia publica, desde una logica de la autoobservacion, implica tambien que observemos el otro lado de la diferencia y busquemos conocer que pasa con la sociologia publica, y la sociologia economica que transcurre en los departamentos de sociologia en Chile. Alli hay mucho que observar y por cierto muchos elementos a visualizar tal como los que a menudo emergen en este foro y espacio virtual

  • joseossandon  On August 23, 2012 at 1:12 pm

    Yo discrepo de A. Joignant en cuanto no creo que valga la pena salir a defender la “lectura correcta” de los autores movilizados en la sociología pública o de medios de masas. Creo que este tipo de textos tienen sus propias reglas (por ejemplo, más que un uso académico de los conceptos o una sustentación empírica sólida se sustentan por su capacidad de ofrecer una interpretación epocalista del presente, simple y clara). En efecto, lo digan o no, todos estos textos establecen sus propias reglas y pedirles la rigurosidad de un paper es pedirles algo que no ofrecen. La vulgarización (en sentido de transformación de teorías complejas en formulas simples orientadas al consumo masivo) de los autores académicos es algo que pasa en todas partes (basta leer a Bauman, Giddens, Castels o incluso el mismo Bourdieu con su propio trabajo al final de su carrera) y también en otras disciplinas (como la ciencia política y la economía). En otras palabras, el epocalismo mejor dejarselo a los expertos en eso. Esto no significa, sin embargo, que asuma que la sociología económica o más generalmente los estudios sociales de la economía, no tengan ningún rol público. La pregunta es cual puede ser ese o esos roles. Al menos para mi un tema central es ir entendiendo mejor mercados o intercambios económicos (como las pensiones, los créditos, la educación, la energía, el agua, etc) que sabemos que son muy importantes en la vida de todos pero que se tienden a entender y regular con herramientas que no se cuestionan. Ahí hay mucho que decir. El problema es que es lento, hay que investigar antes que hablar. Pero creo que esa lentitud (la pausa de no decir algo hasta que parece que hay algo que decir nuevo y relevante) es algo que de hecho hace mucha falta en la discusión pública.

  • tariztia  On August 24, 2012 at 10:34 am

    Buen debate. Yo creo que más que los contenidos lo central son las modalidades de intervención en lo público. Concuerdo con José en que la sociología pública tiene sus propios códigos, sin embargo estos códigos, por ejemplo simplicidad y claridad, son también, grosso modo, las exigencias que impone la participación en una arena de lo comun en donde no todos son expertos. Por esto mismo la pregunta es justamente como las preguntas y respuestas propias de la reflexión académica que hacemos muchos (ie, como funcionan mercados, instituciones, etc.) son capaces de ser traducidas a modalidades de intervención en lo público sin perder su potencia en el camino, de lo contrario (y esa es la gran critica que han hecho a los sociólogos en Chile a propósito de la visibilidad de Mayol) se cae en el riesgo de hacer muy buenos análisis pero que finalmente, en parte por su rigor y profundidad, no lee nadie que no participe de la comunidad académica del autor.
    Slds
    T

  • joseossandon  On August 24, 2012 at 8:08 pm

    Pero quizás ahí hay más de un tipo de “intervención pública”, ¿no? Si tomamos por ejemplo parte de los montones de cosas que se han escrito sobre los economistas, es posible distinguir distintos tipos de acción pública: por una parte está el “técnico”, que más allá de si realmente sabe sobre lo que habla, orienta o directamente toma decisiones de políticas públicas; luego esta la “pedagogía”, como le llama M. Garate, que son los economistas que se dedican a explicar en diarios y otros medios la forma como su disciplina concibe el mundo y el estado actual de las cosas. Este segundo tipo tiende a presentarse como experto pero claramente de lo que opina va mucho más allá de su rango de experiencia de investigación. Ambas son formas de intervención pública. Aunque sólo la segunda tiene que ver con llegar a un montón de lectores. No digo que el primero sea menos terrorífico. Pero que quizás hay que ampliar la pregunta a estos dos tipos u otras formas posibles de participación menos enclaustrada. En efecto, quizás hay muchas otras que se asumen menos importantes pero que pueden terminar siendo más sólidas. Como la formación de estudiantes, participación en organizaciones de cualquier tipo (ie. cooperativas, sindicatos..) o más generalmente ir dejando un rastro público en blogs, artículos o libros, de cosas que podrán ayudar a imaginar algunas cosas de forma diferente.

  • EUGENIO Tironi  On August 24, 2012 at 9:01 pm

    Me van a permitir que sea provocador, pero si aceptamos que toda la sociología es “performativa” (se quiera o no), la verdad es que la diferencia no está entre “la sociología profesional, o simplemente (sic) científica (sic) que se cultiva (sic) en las universidades”, y la publica, como las llama Alfredo, sino entre la que hace/genera sentido y la que no lo hace. La que lo hace, tarde o temprano deviene publica; se despliega en los “laboratorios abiertos”. La otra queda eternamente encerrada en el “dialogo entre pares”.
    Otro si. No hay que suponer que la “abierta” (prefiero esto a “pública”) lo es porque no es “científica”. O sea, que la “científica” es solo la de los pares y la de las universidades, y que no hay ciencia fuera de ellos. Con todo respeto, el conocimiento generado “afuera”, en el vulgar mundo de lo “publico”, de la “farandula”, no tiene nada que enviar al generado entre los “pares”. Es mas: muchas veces es mas agudo, mas exigente, mas transparente, mas vigilado.
    Antenoche, cenando con mi amigo François Dubet, me decia que a veces, después de leer una novela de Philip Roth, pensaba que la sociología (la profesional, la cientifica, la de Alfredo) no le llegaba ni a los talones a la ficción.
    Estoy con Dubet.

    • rofiguer37  On August 26, 2012 at 12:27 pm

      Creo que este ultimo comentario abre o nos retorna a un viejo debate. Ya en 1964 en una famosa mesa redonda Jose Maria Argedas, en Lima, enfrento a la llamada sociologia cientifica, a proposito de su libro todas las sangres. Leugo 1994, JJ Brunner decreto el ocaso de la sociologia y argumento que la literatura latinoamericana habia leido mejor los fenomenos societales en America Latina. Hoy, Eugenio Tironi, nos trae a colacion nuevamente el debate pero una pregunta sugerente, se pregunta, sonre aquello que hace/genera sentido. Me pregunto entonces, en el campo diferenciado de la produccion sociologica, que tipo de sentido ha gerenaro la sociologia publica via columnas, frases faciles para los medios o para la retorica revolucionaria? seria interesante evaluar esa performatividad, sus relaciones, sus mecanismos de produccion, sus formas de reproduccion, al fin y al cabo la sociologia chilena reciente ha destacado mas pro las columnas de opinion que por los quehaceres llamado cientificos. Como esto parece haber sucedido, seria interesante someterla a evaluacion, no solo conceptual sino tambien en lo que refiere a sus formas de produccion y reproduccion. Imagino que haciendo esto encontrariamos interesantes relaciones entre las elites y esta llamada abierta o publica sociologia a traves de las columnas de opinion

  • joseossandon  On August 26, 2012 at 3:19 pm

    No confundir. El conocimiento académico se “evalua” (o valora) no porque haga sentido, sino porque es bueno “academicamente”. Eso ya lo legitima y justifica, como un logro práctico y por cierto muy difícil de alcanzar en serio. Los libros de difusión en cambio se evalúan según si ayudan a producir nuevas interpretaciones en la prensa u otros debates públicos. T. Ariztía y O.Bernasconi acaban de publicar un muy interesante análisis sobre como los libros de sociología públicos de los 90s (E. Tironi, Brunner, Moulian, Garretón) interpretaban su tiempo. Aunque la performatividad de la sociología sin duda no se limita a producir marcos interpretativos…Basta ver el mismo caso de Abierta, donde importa poco si los expertos en Boltanski o Callon están de acuerdo con el uso de los conceptos de sus autores favoritos, o ni siquiera si se discute sobre ellos en la prensa, pero si porque algunas de las empresas más grandes del país se están leyendo a sí mismas en términos de “foros híbridos” y “cites” (sobre esto último, recomiendo el análisis de I Farías de Abierta, Constitución y demases…).

  • Ignacio  On August 26, 2012 at 4:53 pm

    Creo que hablamos de dos cosas distintas: sociologia pública y performatividad de la sociología.

    Por ejemplo, si los informes del PNUD han sido performativos, no es porque cada dos anyos nos tenían “hablando” de temas distintos, que somos infelices, que la identidad chilena ésto, que las elites ésto otro, etc. Performatividad (a la Callon) no implica pura eficacia simbólica o fuerza de la palabra performativa, sino la capacidad de construir edificios, maquinas, políticas, etc. y alinearlas bien alineadas para producir aquello de lo que se habla (ver el trabajo de Ramos sobre el tema).
    No veo cómo, por más oídos que los gobiernos de la Concertacion le hayan prestado a los diagnósticos públicos de Eugenio Tironi, éstos diagnósticos o marcos interpretativos hayan sido performativos en ese sentido estricto. Nos tenían quizás hablando de cosas distintas y mirando al país desde lugares particulares, pero no son los libros de Tironi, sino la noción de capital humano que estructura mercados de educación o la expansión de créditos los que realmente crearon a los Faundez de los 90.

    En ese sentido, la sociología pública, que hace sentido, habitualmente tiene poco de performativa. Mucho más performativa la sociología profesional no-publica, y de hecho, no sólo científica, sino incluso cientificista y ultra positivista, que se hace en los ministerios. O la que hace el mismo Eugenio Tironi en sus consultorías. De hecho, mi impresión es que ABIERTA, un libro por lo demás bien caro, no está orientado a un debate público, ni lo ha suscitado. Lo más interesante del libro no son los diagnósticos epocales, sino la traducción práctica que hace de los conceptos sociológicos de foros hibridos y regímenes de justificación en herramientas para la gestión corporativa. Conceptos de análisis (foros híbridos) devienen herramientas de intervención (foros abiertos).
    Pero nada de esto es público en el sentido de que es sujeto a debate público. Nadie está teniendo una discusión sobre qué significa participación ciudadana o cómo debe hacerse. ABIERTA presenta, de hecho, los foros abiertos ante todo como un problema tecnico-metodologico. Sociología técnica, no pública.

    Sobre los foros abiertos en Constitución, y la traducción de Callon en una herramienta de gestión corporativa, pueden ver esto: http://medialab-prado.es/mmedia/9696/view Nada muy acabado, ni muy apto para una sociologia publica, pero bueno, ya que Jose lo menciono, envio el link.

  • aldomadariaga  On August 29, 2012 at 9:13 am

    Me cuesta ver aquella diferenciación entre las varias sociologías dado que, a mi entender, los dos autores aludidos en la columna de Joignant basan sus análisis ni más ni menos que en la legitimidad que les ofrece la sociología en tanto disciplina y la validez de los análisis que se pueden hacer bajo el código que esta utiliza –no sólo entre los pares sino dentro de la propia opinión pública. De ahi la importancia de comprender estas intervenciones como parte de un mismo proceso. Me parece en este sentido que la propia dinámica interna de la producción sociológica y su relación con lo público en Chile está poco aceitada, y creo, esto ha sido un efecto performativo de la propia sociología (o algunas sociologías en particular).

    • Rodrigo Figueroa  On August 30, 2012 at 12:18 pm

      La idea que estos discursos son legitimos por lo que ofrece la sociologia y sus dispositivos para definir la legitimidad me parece una idea que es necesario revisar. Resulta que a veces estos “sociologos” son presnetados, en las firmas de sus columnas o en los medios en donde aparece, como cientistas politicos e incluso hasta como economistas. Mas alla de lo jocoso que es esto, hay una pregunta por la fuente que origina la legitimidad de esos discursos, y tengo la impresion que es algo distinto a las fuentes que podria otorgar la sociologia. de hecho no requieren de la sociologia y sus metodos para estimar la rigurosidad cientifica para validad sus discursos. En efecto el libro el derrumbe del modelo es mas bien la expresion de una retorica milenarista y mesianica con respecto al futuro. La idea de la caida del modelo en su articulacion responde mas bien a reacciones verbales que a emergencias estructurales de la sociedad chilena. Su retorica esta mas interesada en el futuro que en el presente. Esa retorica no tienen a mi modo de ver relacion con las formas de la “legitimidad del conocimiento ceintifico” en una disciplina como la sociologia. Ahora esto no se trata de trascender o pasar de los lectores “cientificos” sino que simplemente se deberia evitar el abuso de la propia sociologia. Es casi lo mismo que cuando se denuncia el abuso a traves del lucro

      • aldomadariaga  On September 2, 2012 at 4:35 pm

        No quise decir que la sociología les otorga legitimidad sólo por decirse sociólogos, dije que ellos mismos aluden a la sociología (o de manera más general a las ciencias sociales) para justificar sus discursos -no por nada cuando P. Navia critica A. Mayol, este se defiende diciendo que el no es opinólogo y que sus libros/análisis derivan de largas y profundas investigaciones empíricas. Otra cosa distinta es no estar de acuerdo con como se presenta a la disciplina -es decir, los “usos” como se ha dicho aquí. Al respecto creo que el uso a-la-Tironi es difícil -y probablemente inútil y contraproducente- de “fiscalizar” y pasa por la diferencia entre ciencia básica y ciencia aplicada; en cambio creo que el uso a-la-Mayol hace ver la necesidad de fortalecer la discusión al interior de la disciplina -y con otras ciencias sociales por cierto- de manera que se sancione -léase comparta, discuta, critique, valide, etc.- el conocimiento que se genera y sus repercusiones hacia el ámbito público.

  • Alfredo Joignant  On August 29, 2012 at 2:09 pm

    Buena discusión en efecto. Me parece que acá no hay que confundir la sociología profesional o científica (esa que se publica en journals y que circula entre agentes más o menos eruditos) y el trabajo de vulgarización (en el sentido durkheimiano de vulgo y que yo mismo cultivo) de ideas sociológicas complejas para trascender el puñado de lectores profesionales. Contra la opinión de José Ossandón, la sociología científica no produce efectos sociales ni realidades de modo espontáneo, apelando a la la calidad intrínseca de las ideas…como si estas hablasen por si solas a públicos diversos: del mismo modo en que Chartier pudo preguntarse por qué un libro no puede producir revoluciones, en mi caso afirmo que la sociología científica tampoco genera revoluciones ni produce consecuencias de no mediar un trabajo de vulgarización por parte de los sociólogos. La sociología pública, cuando es bien llevada, debe apuntar a desmitificar, y por tanto a alterar el sentido común, y eso no se logra apelando públicamente al lenguaje científico que sólo lo entienden los pares. El asunto es que esa vulgarización debe, desde mi punto de vista, apegarse a lo que los sociólogos que son vulgarizados quisieron realmente decir, y no emplearlos como a uno se le de la gana. En tal sentido, cuando hablo de sociología pública, a lo que aludo es a algo parecido a un trabajo de traducción. Que este trabajo tiene riesgos, por cierto que los tiene: Bourdieu, quien criticaba al intelectual mediático, usó intensivamente el recurso editorial, radial, televisivo y periodístico para redefinir al sociólogo como intelectual no sólo colectivo, sino público, sin renunciar la naturaleza científica del discurso sociológico original.
    En cuanto a Philip Roth del que nos habla Eugenio, por supuesto que a mi también me sucede que buenos novelistas (en mi caso me ocurre regularmente con Coetzee) escriban cosas que hacen pleno sentido: no sé si ese sentido es sociológico (poco importa, basta que haga sentido), pero en cualquier caso el discurso literario puede resultar verosímil, aunque no constituye una explicación ni menos una demostración.
    Alfredo Joignant

    • joseossandon  On September 1, 2012 at 4:56 pm

      De acuerdo y en desacuerdo con A. Joignant.
      De acuerdo en “no hay que confundir la sociología profesional o científica (esa que se publica en journals y que circula entre agentes más o menos eruditos) y el trabajo de vulgarización”. Pero siguiendo lo que decía arriba I.Farías, agregaría, no confundir: sociología profesional de sociología científica (o académica) de sociología de vulgarización o pública. Es decir, no 2 pero 3 sociologías muy diferentes unas de otras.
      Ahora, el tema sería entonces, como dice A. Madariaga arriba, como se conectan las sociologías 2 (académica) y 3 (vulgarización). Respecto a esto:

      Obviamente de acuerdo con que la calidad de las ideas no producen revoluciones. Aunque insisto en que hay muchas otras formas diferentes de hacer cosas con la sociología académica (tales como este mismo blog o mucho más relevante aun, hacer clases!) que pueden dejar huellas públicas importantes (nada menos que en los próximos profesionales y el modo que entienden el mundo que enfrentan).

      Muy en desacuerdo en lo útil (ni muchos menos entretenido) de usar la sociología académica como una especie de policía del buen uso de los conceptos sugeridos por otros sociologos en la sociología de vulgarización. La excepción sería si es importante para el mismo debate público o de vulgarización (ie. si uno entiende a autor x de esta otra forma cambia la forma como entendemos el modelo o las empresas).

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