“Cada argentino es un economista”: La Performatividad y los saberes populares en los estudios sociales de la economía

En 1990, el humorista argentino Tato Bores celebró el trigésimo aniversario de su programa con un monólogo en el que resumió 30 años de historia política y económica argentina.  Bores dedicó el final de este resumen histórico a hablar sobre la devaluación de la moneda argentina.  Bores hizo algo de magia matemática, barajando los billetes de la panoplia de monedas vigentes durante los últimos treinta años:

[“¿Quieren que les diga una cosa? Miren, a este ‘peso moneda nacional’ le arrancaron dos ceros con este otro peso, el ‘peso ley 18.188.’  A este le arrancaron cuatro ceros con este otro ‘peso argentino’ y, como si esto fuera poco, le sacaron tres ceros más con este peso… con este austral.  Ya que… extirparon nueve ceros a este pesito de acá adelante.  [Ahora más despacio]: Esto quiere decir que, mirá, este austral equivale a mil millones de pesos moneda nacional. Y como en aquel entonces se compraba con $83 pesos moneda nacional un dólar, este austral equivale a: ¡12 millones de dólares!”[1]]

Salieron del público exclamaciones de asombro, mientras Tato sonreía con orgullo por su descubrimiento: “Lo cual parece un chiste, ¡si no fuera una joda grande como una casa!”, concluyó, y el público estalló en risas y aplausos.

Encontré el monólogo de Bores durante mi trabajo de campo en Buenos Aires entre 2008 y 2010.  En ese momento, estaba buscando información sobre la historia de la relación de los argentinos y sus monedas. Era parte de una investigación centrada en un estudio etnográfico de un boom inmobiliario en Buenos Aires en los años posteriores a la crisis económica y política de 2001 y 2002. El boom se explicaba principalmente como el resultado de la búsqueda, por parte de “pequeños ahorristas”, de una manera de guardar sus ahorros por fuera de los bancos y del sistema financiero. Muchos habían perdido dinero con la devaluación que marcó el fin de una década de bancarización bajo un tipo de cambio fijo con el dólar (1:1 o Convertibilidad, es como se conoce la década de los 90).  Después de la crisis, estos pequeños ahorristas encontraron dos prácticas de ahorro que ya formaban parte de lo que Jane Guyer[2] ha llamado “repertorios financieros,” que son prácticas económicas sedimentadas en la historia de un pueblo que, aunque no están siempre en uso, pueden volver a surgir cuando las circunstancias lo indican.  En este caso, estas dos prácticas eran el ahorro en dólares (llamado colchonismo para graficar que los ahorristas no hacían circular su dinero, sino que lo guardaban “bajo el colchón”) y, para los que podían, la inversión inmobiliaria (llamada inversión “en ladrillos”). Desvinculados del sector financiero por la falta de préstamos hipotecarios, los ladrillos rindieron más que el colchonismo, pero eran menos móviles que los depósitos bancarios que se habían desvanecido durante la crisis.

En mi tesis de doctorado, analizo las implicaciones de este cambio en la materialidad de ahorros, de depósitos bancarios a dólares en efectivo y a ladrillos, y las raíces históricas que contribuían al desarrollo de estas prácticas, incluso la inflación de la moneda argentina que ha imposibilitado el ahorro en la moneda argentina en el largo plazo.  En el futuro, me gustaría hablar más en este blog acerca de este fenómeno.  Pero para este post, quiero enfocar en un punto más simple:  asociar el referido monólogo de Bores a un hilo de discusión en este blog acerca del rol de los economistas en la performatividad de la economía.

Como muchos lectores de este blog ya saben, la performatividad es una metodología y un marco teórico que ha sido utilizado para analizar el rol de los economistas en la construcción de los mercados. Los economistas, según esta teoría, no solamente estudian el mundo como si fuera algo separado de ellos, sino que intervienen en ese mundo.  Como lo ha expresado Donald MacKenzie,[3] los modelos financieros y económicos funcionan más como motores que como cámaras.

Gran parte de los trabajos que ha desarrollado este modelo se han enfocado en la performatividad de las teorías de economistas expertos o de traders en lugares como Wall Street.  De hecho, la teoría de performatividad ha sido criticada por una tendencia a enfocarse en los saberes y teorías de los economistas en detrimento de otros grupos de expertos, y por tratar a los economistas como un grupo unido y homogéneo (ver, por ejemplo, Neiburg 2006).  Como bien han marcado Mariana Heredia y Gastón Beltrán en este blog, los economistas son diversos, tienen una diversidad de teorías (tanto ortodoxas como heterodoxas), y sus saberes no se producen en un vacío, sino que circulan en diálogo – y conflicto- con los de otros expertos.

En los estudios del rol de los economistas en la formación de la economía argentina, se ha puesto el énfasis en una cuestión un poco distinta a la del economista cuyo saber influye a los mercados a través de los modelos matemáticos de Wall Street.  Los trabajos de Daniel Fridman[4] y Federico Neiburg[5] por ejemplo se han enfocado en la formación del saber popular a través de la prensa y otras tecnologías de gubernamentalidad que trabajan para formar sujetos económicos como el homo economicus del liberalismo. Lo que hace este enfoque es poner en un lugar central el papel que juegan los saberes populares en la performatividad de la economía, ya que son esos saberes que el estado y sus economistas tienen que reformar para poder reformar a la economía.

Quiero proponer que en los estudios sociales de la economía demos un paso más en el análisis de los saberes populares para abrir el campo de lo que cuenta como saber económico y para incluir las teorías y practicas que los argentinos (y tantos otros en el mundo) desarrollan en sus vidas cotidianas.  La gente de muchos países en el mundo no está ajena a las voces de los economistas, y aún menos en economías con largas historias de inestabilidad donde los economistas han jugado un papel importante en lo que Neiburg llama “una pedagogía de inestabilidad monetaria.”  Sin embargo, las perspectivas de estos economistas no son tomadas ni enteras, ni con fidelidad, ni con confianza por parte de la gente que las vive.  (Bores, en su monólogo, marcó esta tensión con las perspectivas de los economistas, al decir: “con la mishiadura [Lunfardo:  pobreza] aparecieron los Ministros de Economía. Lo que no queda muy bien claro es si la mishiadura trajo a los Ministros de Economía o si los Ministros de Economía trajeron la mishiadura! Lo que pasa es que hace 30 años que tenemos las dos cosas.”)  Las teorías de los economistas no se llevan íntegramente a la vida cotidiana; se rechazan, se practican en partes y se recombinan con otras formas de saber.

“Cada argentino es un economista,” me dijo Mauro, el carnicero de la esquina, con una sonrisa.  Habíamos estado hablando sobre la economía y su comentario fue una forma de reconocer lo que entendía como cierta arrogancia argentina frente a los opiniones de los expertos:  nos creemos economistas, aunque no lo somos. Así expresaba que él no tenía formación para decirme lo que me estaba diciendo.  Pero, en vez de aceptarlo en este sentido, quiero tomarlo en serio.

¿Qué pasaría si consideramos a Bores (o a Mauro) como un economista? ¿Si su monólogo fuera una forma (entre muchas más) de construir y desarrollar teorías populares sobre la economía?  ¿Y si esas teorías populares tuvieran la posibilidad de performarse al igual que las de los economistas más consagrados?  Me parece que, en general, lo que nos da es la ventaja de poder acabar un poco más con la purificación de las teorías económicas que ya hemos empezado a complicar, y meternos un poco más en lo que John Law[6] ha llamado el desorden de la investigación científica social.

Estas teorías no siempre van a aparecer de la misma manera que las de los economistas reconocidas.  A diferencia de teorías más formales, estas teorías muchas veces no pretenden ser ni incorpóreas ni abstractas ni universales, sino que son conscientemente basadas en, y emergen de, interpretaciones de eventos históricos locales[7].  No siempre van a contravenir a las teorías de los economistas, sino que pueden ser formas de razón lateral[8] a las de los economistas formales.  Los análisis que hacen estos otros economistas circulan al costado de, y se entremezclan con, otros discursos sobre la economía, incluyendo los de economistas más reconocidos, en tensión y articulación con ellos[9] para construir nuevas formas de saber.  Tampoco es solamente que el contenido de estas teorías pueda ser distinto, sino que también abre cuestiones sobre la forma y los circuitos de transmisión que toman las teorías de estos otros economistas.  En vez de desarrollarse y circularse en las aulas y edificios académicos o en las oficinas de bancos en Wall Street, la teoría económica puede desarrollarse en las cocinas, en cenas entre amigos y en los monólogos de los humoristas.

Juntas, estas formas variadas de teorizar la economía forman parte de un extenso campo teórico, cada una con la posibilidad de impactar al mundo.

Nicholas D’Avella


[1] Bores, Tato.  1990.  Tato Bores en busca de la vereda del sol: Monólogo 2000 (9 septiembre).  Canal 13.  El video completo se puede ver en http://www.taringa.net/posts/info/8939293/Tato-Bores—Monologo-N_-2000-_texto-y-video_.html.

[2] Guyer, Jane I.  2004.  Marginal Gains:  Monetary Transactions in Atlantic Africa.  Chicago:  University of Chicago Press.

[3] MacKenzie, Donald.  1996.  An Engine, Not a Camara:  How Financial Models Shape Markets.  Cambridge, MA:  MIT Press.

[4] Fridman, Daniel.  2010.  A New Mentality for a New Economy:  Performing the Homo Economicus in Argentina (1976-1983).  Economy and Society 39 (2):  271-302.

[5] Neiburg, Federico.  2010.  Sick Currencies and Public Numbers.  Anthropological Theory 10 (1-2): 96-102.

—.  2006.  Inflation:  Economists and Economic Cultures in Brazil and Argentina.  Comparative Studies in Society and History 48 (3):  604-633.

[6] Law, John.  2004.  After Method:  Mess in Social Science Research.  New York:  Routledge.

[7] Esto fue, por ejemplo, exactamente como los analistas del mercado inmobiliario, tanto expertos como populares, explicaban el boom inmobiliario: la gente confiaba en los ladrillos dada la historia que había vivido en la Argentina. “El ladrillo es un resguardo seguro” era la condensación de esta historia compartida, hecho parte de una teoría popular de inversión.  Y fue esa teoría que transformó la ciudad de Buenos Aires a través del boom.

[8] Maurer, Bill.  2005.  Mutual Life, Limited:  Islamic Banking, Alternative Currencies, Lateral Reason.  Princeton:  Princeton University Press.

[9] Choy, Timothy K.  2005.  Articulated Knowledges:  Environmental Forms After Universality’s Demise.  American Anthropologist 107 (1):  5-18.

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Comments

  • Dani F  On August 27, 2012 at 10:45 am

    Buenísimo Nicholas! Me acuerdo muy bien de ese monólogo de Tato… En mi trabajo de campo también encuentro esos canales de conexión entre la ciencia económica y el saber popular, y también he visto la idea de Mauro de que los argentinos se ven obligados a ser economistas. Muy interesante tu trabajo.

  • Daniel Fridman  On August 27, 2012 at 10:47 am

    Muy bueno Nicholas, muy interesante tu trabajo.

    • nniicchhoollaass  On August 31, 2012 at 1:31 am

      Gracias Daniel, sigamos en contacto!

  • marheredia  On August 27, 2012 at 1:19 pm

    Hola Nicholas, qué excelente tu análisis! Estoy absolutamente de acuerdo con cada punto y efectivamente creo que solo incorporando esas prácticas cotidianas y esos saberes sedimentados en la cultura de cada país es posible avanzar de una sociología del poder hacia una sociología de la dominación de los economistas. Y esta última me parece indisociable del modo en que el Estado pierde capacidad de sostener con efectividad ciertas referencias colectivas (la moneda, los precios, el respeto de los contratos). Me encantaría leer tu tesis o algo que tengas publicado. Podrías mandarme algo?

    • nniicchhoollaass  On August 31, 2012 at 2:08 am

      Gracias Mariana, mañana te mando el capitulo, que todavía no está publicada. Me encantaría leer cosas tuyas también.

      Creo que el poder y la hegemonía de los economistas (por lo menos los ‘ortodoxos’) se ve bastante golpeado en los últimos años, seguramente en Argentina después del debacle de los 90, pero en realidad en muchas partes de América Latina donde ya no tienen tanta hegemonía como antes. Y esto abre un campo de contestación muy interesante por los que estamos interesados en los estudios sociales de la economía. Esta contestación pasa por muchos canales de la cultura — estoy pensando particularmente en las explicaciones alternativas (Marxistas etc.) sobre la inflación, que se puede leer en Pagina/12 por ejemplo (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/40-5942-2012-04-15.html), que buscan explicaciones más allá de las del monetarismo (ej. en la “puja distributiva”). Como señalé en mi post, además de esas explicaciones por parte de una diversidad de economistas, creo que también la gente desarrolla sus propias teorías que también tienen su impacto.

      Lo cual nos da bastante trabajo por hacer, ya que somos nosotros que tenemos las herramientas (ej. la etnografía) para seguir estos fenómenos que muchas veces los otros ciencias sociales (muchos economistas por ejemplo) no estudian porque no resultan en conclusiones tan limpias como sus requisitos y concepciones de “ciencia” los permiten hacer. No sé si me explico bien, pero en fin, me parece un momento super interesante en que están bajo la lupa las practicas de los expertos en la región, y que estamos en una buena posición de participar en este proceso, como veo que varios colaboradores del blog están haciendo en la prensa popular, ademas que en el campo académico. (Ni hablar de la cuestión del estado que proponés — la “pesificación del pensamiento” que esta bajo construcción ahora en Argentina es otro capitulo nuevo en esta larga historia. La idea de la moneda y los precios como referencias colectivas me parece una forma muy buena de pensar en eso!)

      Gracias otra vez por el comentario!

  • marianaluzzi  On August 28, 2012 at 1:47 pm

    Muy interesante tu trabajo Nicholas! Me interesaría mucho leer las conclusiones de tu indagación sobre los cambios en la materialidad de los ahorros a la que te referís en el post. En mi tesis, y como parte de una indagación más amplia sobre la crisis de 2001 y los modos en que la confianza en la moneda nacional fue perturbada por ella, intento reconstruir la historia previa de esos ahorros (y de los sentidos atribuidos a ellos) que en la crisis estuvieron en el centro de la escena. Y creo que los caminos que exploramos son claramente convergentes.
    Para mí, que me intereso particularmente por el dinero y los modos en que este es usado y representado por las personas en sus prácticas cotidianas, el punto pasa por privilegiar lo que Guyer (y Hart) llaman “el dinero de la gente”, para desde allí interrogar las dimensiones más institucionales de la moneda -que son las habitualmente privilegiadas en los análisis socio-económicos sobre la moneda y sus “males”, usualmente centrados en el plano de las políticas públicas o en el análisis de indicadores macroeconómicos. Y entiendo que esta preocupación avanza en la misma dirección que lo que proponés -y puede encontrarse en algunos otros trabajos de quienes participamos del blog, como Daniel Fridman, Taylor Nelms o Federico Neiburg.

    • nniicchhoollaass  On August 31, 2012 at 2:53 pm

      Muy interesante tu investigación Mariana, y gracias por el comentario! Estoy totalmente de acuerdo con tus puntos. Con el tema de la materialidad, lo que me interesa es el contraste entre las cuentas bancarias (digital?), el dinero en efectivo (papel), y los inmuebles (ladrillo). Mi argumento es que la diferencia no es entre lo “efímero” (cuentas bancarias) y lo concreto/material (ladrillos), ya que el mundo digital es también material (Terranova tiene un libro interesante, y también el trabajo de Katherine Hayles), sino entre materialidades con diferentes capacidades de circular o de quedarse en algún lugar. En el caso del ladrillo, por ejemplo, es un ladrillo sumamente argentino (que no se puede comparar, por ejemplo, con los ladrillos en eeuu o españa que sí están integrados en Wall Street a través de collateralized debt obligations y mortgage backed securities). O sea, no hay nada necesariamente “local” sobre el valor de un ladrillo que está simplemente dado por su solidez (aunque tampoco es que su solidez no tiene nada que ver). Pero en argentina, donde no están integradas en ese mercado financiero porque no hay hipotecas, sí son mas capaces de no desvanecer de la misma forma que los depósitos bancarios. Me encantaría seguir hablando sobre materialidad y saber más de tu trabajo.

  • ignaciofarias  On August 29, 2012 at 11:20 am

    Hola Nicolas! Que tal? Gracias por la columna, muy buena. Comparto todos los puntos que mencionas. Una cosa que no entendí: propones comprender la relación entre esas teorías o saberes populares sobre la economía, y procesos y prácticas económicas concretos como parte del performativity approach de Callon, MacKenzie et al?

    Otra cosa: estoy de acuerdo en la necesidad de no purificar lo que cuenta como teoría económica – que es un poco lo que le pasa MacKenzie cuando habla de performatividad y la define como un “aspect of economics”, y los ejemplos que da de esto son una teoría, un modelo, un base de datos, etc. Y ciertamente veo el aporte en esa dirección cuando rescatas la idea de que todo argentino es un economista (lo que me hace a mi medio economista🙂 Pero mi impresión es que para hacer el argumento más fuerte y mostrar que estos saberes implican formas de performatividad, no basta el reconocimiento de la existencia de estas otras teorías, sino que hay que mostrar cuales son sus efectos, acaso y cómo transforman los procesos económicos.

    Por ejemplo, siguiendo un poco a MacKenzie, uno podría preguntar qué tipo de performatividad pudiste observar en tu estudio. Una más bien Barnesiana, en el sentido de que esos saberes populares son mobilizados y mediados por dispositivos varios de forma tal que los procesos económicos a los que refieren terminan pareciéndose a ellos? O más bien casos de contraperformatividad?

    Se me ocurre que hacer esto en el caso que estudias es super difícil, en parte porque no se trata de saberes formalizados que puedan inscribirse en devices que a su vez transforman procesos o formaciones económicas. Quizás por eso es que MacKenzie pone tanto énfasis en los conocimientos económicos formalizados tipo formulas. Y quizás por eso también uno podría restringir el uso de performatividad a ese tipo de casos, donde lo que está en juego son economics.

    No sé, solo un par de ideas…
    Saludos

    • nniicchhoollaass  On August 31, 2012 at 4:24 pm

      Hola Ignacio, ¿cómo has estado? Muchas gracias por el comentario, me parece excelente la pregunta y exactamente el tipo de cuestión que tenemos que seguir analizando. De hecho, creo que las preguntas tuyas y de Jose merecen varios posts más y por muchas personas más que yo para contestar! Pero te puedo dar algunos de mis pensamientos al respecto, que después espero que sigamos pensando juntos en el blog.

      Primero, “propones comprender la relación entre esas teorías o saberes populares sobre la economía, y procesos y prácticas económicas concretos como parte del performativity approach de Callon, MacKenzie et al” — sí, exactamente.

      Ahora, sobre la cuestión de qué tipo de performatividad es y cómo se puede observarlo. Este es un tema que no puse en el blog post pero sí que intento mostrar en el articulo, aunque no explícitamente. Pero yo te diría (quizás algo polémicamente) que pensé en las definiciones de MacKenzie sobre los tipos de performatividad y llegué a la conclusión de que el mercado inmobiliario argentino es un caso de performatividad barnesiano — que los procesos económicos terminan pareciendo a las teorías de estos “otros economistas.” En breve, fue la teoría popular de que figuran los ladrillos como buenas inversiones que hizo que los ladrillos fueran y sean buenas inversiones en la argentina. Cuando estalló la crisis, los precios en el mercado inmobiliario bajaron junto con todo lo demás. Pero poco después, cuando la gente podía liberar su ahorros del corralito, muchos salieron a comprar ladrillos. En mis conversaciones con ellos y en los medios, la compra de inmuebles se explicaba como algo que los “abuelos, bisabuelos, etc. siempre han enseñado a sus hijos: comprar inmuebles.” Y aunque muchos de los pequeños ahorristas que entrevisté no buscaban ganancias fantásticas sino una forma segura de guardar sus ahorros (lo pensaron más como ‘ahorro’ que inversión), la demanda para los ladrillos desde 2004 en adelante hizo que los ladrillos fueran buenas inversiones. No es que las teorías solamente existen, sino que transformaron las practicas de ahorro, la ciudad misma, y el mercado inmobiliario poscrisis.

      ¿Se puede probar esto conclusivamente? No sé. Creo que sí (por lo menos mi evidencia me satisface a mi!), aunque quizás no de una forma tan limpita como con el Black-Scholes, como dicen Jose y Daniel abajo. En este sentido, creo que lo que hace la yuxtaposición entre Black-Scholes y las teorías populares es poner en relieve el Black-Scholes como un logro importante que condensó un montón de cosas (disposiciones y teorías sobre el arbitraje que van mucho más allá de la formula en si) en un solo formula. Como los otros devices en ANT/STS, falta mucho trabajo lograr algo estable que funcione a través del tiempo y en varios contextos como una formula. Con el mercado inmobiliario hay que considerar una teoría con limites menos definidos, pero la falta de esa durabilidad y estabilidad del modelo no descalifica las teorías populares de la performatividad, sino marcan el logro y poder de la formula. Son distintos las lecciones de los abuelos en las cocinas y las formulas, pero en distintos de forma no en su cualidad o no de “teoría” con capacidad de performatividad.

      Una anécdota más acerca de la formalización y los limites de la performatividad: la idea de la performatividad del mercado inmobiliario no fue mío, sino algo que me decían los mismos analistas del mercado inmobiliario. Cuando les pregunté como se puede explicar el boom inmobiliario en un país saliendo de una crisis bastante importante, me dieron como explicación la cultura de invertir en ladrillos. Obviamente estaban involucrados en un proceso de fomentar esa creencia ademas de observarlo (les venía bien seguir produciendo esa cultura). Pero me chocó bastante fuerte que yo, un antropólogo, iba a pedir a los analistas explicaciones esperando datos “concretos” y lo que me ofrecieron era evidencia etnográfica! Si los analistas mismos dependen de este tipo de explicación, me parece un tanto gracioso que nosotros nos limitáramos a efectos que se puede probar conclusivamente. (Esto va a la pregunta de Jose abajo sobre el mess, y en este sentido estoy de acuerdo con su propio pensamiento al respecto y el comentario de Daniel.)

      No sé, me interesaría saber que opinan vos y José (y otros), porque yo, cuando estaba escribiendo el capitulo, me preocupaba mucho por la pregunta de si yo podría decir definitivamente que esto fue un caso de performatividad sin poder probar conclusivamente que todo el boom fue producto de estas teorías. Pero después recordé los comentarios de los analistas y esos días que me chocaron sus explicaciones. Va a la pregunta de que es la evidencia en las ciencias sociales, y me hace recordar de una observación de Latour o Callon que STS no es menos empírico que las ciencias, sino más empírico porque es capaz de tomar en cuenta estas cosas más messy que las ciencias intentan filtrar. En otras palabras, estoy de acuerdo con MacKenzie que las teorías son más como maquinas que como cámaras, pero quizás es necesario decir que no son maquinas que son entendidas por ingenieros, sino maquinas repletas de fantasmas.

      Bueno, te habré cansado con tanto escribir, pero tu pregunta me hizo pensar en muchas cosas!

  • joseossandon  On August 29, 2012 at 6:39 pm

    Me sumo, muy buen punto! Aunque, como dice Ignacio, puede resultar difícil de seguir,¿no? Justa ayer conversaba con un colega que uno de los temas de una investigación inspirada en la ANT es que mientras es muy útil para seguir dispositivos que dejan huellas (formulas, modelos, rankings, tarjetas de crédito, etc…), es mucho menos claro que hacer con aquellos asuntos que son más difusos, menos formalizados. Lo que no implica que uno como investigador pare junto a la formalización pero que implica imaginarse maneras de conectarlos (por ejemplo en este caso, ¿donde y como conocimiento económico académico o profesional se entremezclan, compiten o complementan?). Aunque claro, para esto está la investigacion (de hecho, quizás eso es lo que hizo gente como K.Hart cuando “encontró” la economía informal, mostrar los límites de las maneras tradicionales de categorizar la actividad económica, complementarla con las nuevas formas que encontró en su terreno y abrir una agenda de investigación sobre la manera en que se cruzan y conectan ambos niveles). slds! j.

    • nniicchhoollaass  On August 31, 2012 at 4:25 pm

      gracias Jose, te respondí arriba con la pregunta de Ignacio!

  • Daniel Fridman  On August 30, 2012 at 11:01 am

    Excelente pregunta, Ignacio, y es algo con lo que yo también lidio en mi trabajo. Como dicen Ignacio y José, hay espacios que permiten ver performativity más limpito, sobre todo en mercados delimitados (por ejemplo los options de Chicago o las frutillas francesas). Pero yo creo que la pregunta de Callon sobre performativity da lugar a una mayor amplitud que lo que yo veo nada más que como “casos fuertes” (un modelo específico configurando un mercado específico). Es la pregunta de los actores económicos más ampliamente. Cómo se configuran esos actores que no aparecen tan claramente en un trade floor o en un marketplace continuamente. Y cuál es el rol de los conocimientos económicos más o menos expertos en esa configuración. En mi caso tomo los libros populares de autoayuda financiera y otra tecnologías asociadas para hacer ese link. Pero no es la única instancia. Y por supuesto, es muy difícil de investigar, como dice José. El problema es que si no llevamos estas cuestiones de performatividad, técnicas, etc. a ese espacio popular, corremos peligro de que explicaciones zonzas ocupen ese lugar. Por ejemplo, se escucha mucho últimamente hablar de la obsesión o el ´trauma obsesivo compulsivo´ de los argentinos por el dólar… Y yo prefiero conocer mejor los procesos concretos (por pocas huellas que dejen, algo dejan) por los que ocurre esto, sin apelar a traumas psicológicos, a un homo economicus que nació de la nada, o a “la cultura” como comodín, que no explica nada… saludos!

  • Ignacio  On September 2, 2012 at 6:24 am

    Hola Nicolas! Fascinante respuesta. En realidad otro post.
    Una cosa que pensaba mientras leia tu respuesta es que esa diferencia que mencionas entre ahorro e inversion es clave. Lo que sigue es pura especulación pero quizás esto implica que una ‘teoría argentina del ahorro familiar en ladrillos’ se fue transformando entre 2004 y 2012 en una ‘practica de inversion y especulacion inmobiliaria de grandes grupos inmobiliarios’ (quizás no solo argentinos – me imagino grandes constructoras, qué se yo, brasileras, etc. metidas en el negocio). Como te digo, pura especulación, pero si el boom inmobliario ha implicado una subda de precios importantes, quizás una burbuja incluso, entonces sería también interesante ver, por un lado, acaso esas personas que compraron ladrillos como ahorro seguro no están quizás vendiendo aprovechando la gran subida de precios. Por otro, ver acaso todavía hoy es posible comprar ladrillos sin endeudarse tan fuertemente. Poque si esa teoria argentina del ahorro en ladrillos, está asociada a una desconfianza en el peso y en los bancos, entonces estamos hablando de inversiones sin mucho crédito (en pesos y de bancos argentinos), no? En fin, como puedes ver, me parece convincente la manera como estas viendo la performatividad de estos saberes populares, ahora sin embargo me pregunto acaso esa teoria del ahorro familiar no habrá producido dinamicas de especulación inmobiliaria que generan resultados distintos: en el mejor de los casos, no ahorro, sino reventa con ganancia; en el peor, no ahorro, sino endeudamiento.
    Saludos.

    • nniicchhoollaass  On September 3, 2012 at 10:23 pm

      jaja ignacio ignacio, no me hagas escribir otro post! Es una muy buena pregunta sobre la diferencia entre ‘ahorro’ y ‘especulación.’ Cada termino tiene su propia definición autóctono, depende de quién preguntás (los pequeños inversores/ahorristas no lo llaman especulación, ni lo llamaría así yo, aunque los grupos de vecinos con que trabajé sí, dicen que están luchando en contra a la especulación inmobiliaria). Pero te cuento que son muy pocas las empresas grandes u extranjeras en el mercado, salvo en unos lugares muy limitados (Puerto Madero, partes de Palermo), y nunca he escuchado de nadie entre los pequeños inversores que haya, por ejemplo, vendido una propiedad para después invertir en otro(s) departamentos “a pozo” (o sea, a construir, donde la inversión es menor). Esto es lo que harían si pensaran como varios estadounidenses en otros momentos (hubo hasta programas de televisión sobre gente que compraba, arreglaba, y vendía casas, como “Flip that House”). En buenos aires no es normal que flipean, por ejemplo. Puede ser que haya gente que lo hace, pero de los pequeños ahorristas con quien yo hablé, ninguno pensó en hacer eso. Al contrario, pensaron en tener el inmueble por muchos años, o hasta que una necesidad de verderla aparezca. Ahora, si esto es especular o ahorrar, debería mantenerme agnóstico aunque normalmente lo refiero como ahorro (con la cuestión de “burbuja” también me mantengo agnóstico — como me explicó un analista del mercado, no es posible reconocer una burbuja hasta que explote. Hasta ese momento no es más que un mercado en alza!).

      Para hacerlo más complicado y interesante: ahora (desde noviembre) hay restricciones a la compra del dólar en Argentina, que se supone que va a hacer que nadie con una propiedad lo venda, ya que se van a quedar con un montón de pesos que no quieren tener por cuestiones inflacionarias del peso. Si o no el gobierno hace algo para posibilitar el ahorro en el largo plazo en pesos o para permitir el desarrollo de un mercado hipotecario (que ahora no existe por varias razones, incluso la inflación y las prohibiciones a la indexación) es una pregunta que yo (entre millones más) no sé contestar. Pero por ahora, los ladrillos mantienen su distancia del sistema financiera y creo que mantienen su condición de algo que la gente prefiere tener por el largo plazo. Hasta que creo que su uso como forma de ahorro se puede ir fortaleciendo en luz de las restricciones a la compra del dólar*. Ahora, lo que sí veo de interesante es que el vinculo cultural dólar-ladrillo se ve amenazado, y no sé que pasará con los ladrillos en las nueves constelaciones de relaciones a que van a tener que entrar. Pero esto sí es sin duda otro post! Gracias otra vez por los comentarios, sigamos hablando en poco más que un mes!

      *No estoy en condición de dar consejos sobre el futuro del mercado, y toda especulación mía no debe ser considerada como base para una inversión sin consultar a un profesional acreditado.

  • Ignacio  On September 4, 2012 at 4:04 am

    Oh, qué decepción esto ultimo🙂 Ya me tenías a punto de invertir todo mis ahorros en lo que parecia un negocio redondo. Pero más allá de lo anterior, agradecerte por todas estas interesantísimas aportaciones de las cuales he aprendido muchísimo.

    Y, sí, seguimos en Copenague en el panel péntuple (una locura, sin duda) ‘Ensamblajes urbanos y cosmopolítica’. Para quienes asistan a EASST: están todos cordialmente invitados!

  • joseossandon  On September 4, 2012 at 11:17 am

    Quizás la decisión a la que te enfrentas Nicholas (y que yo mismo he tenido que tomar en algunos de mis trabajos también) es si vale la pena extender más el concepto de performatividad del uso más restringido (asociado a MacKenzie y a “formulas” u otros modelos formalizados cuyo uso hacen los mercados más parecidos al modelo donde se utilizan) a un uso menos claro, y trabajar un poco como los economistas que producen conocimiento comparando casos con un modelo ideal (ie. mercados con información incompleta, monopolios o lo que sean; en este caso, casos de conocimiento económico no formalizado y su impacto en la economía). O, definitivamente salir a buscar otro concepto más general (por ejemplo, E.Esposito en su libro The future of futures. Time of Money in Financing and Society … sugiere que la performatividad sería más bien un caso de un tema más generalizado en la economía que es que siempre se actúa en base a expectativas sustentadas en interpretaciones, teorías o lo que tengamos a mano, que cambian la situación económica en la que participamos; similar a lo que dice Neiburg por ahí tb).
    O, quizás, una tercera, es orientarse más bien a la pregunta de que se está construyendo, enactando o lo que sea con estos ladrillos. Pareciera que para allá va la discusión con Ignacio al final, ¿no? Como es que los ladrillos pasan a ser el tipo de “objeto de inversión” que describes, y los diferentes elementos que hacen estos objetos emerger, ya sin importar mucho si la relación con el conocimiento es o no performativa a la Mackenzie (pero más en cuanto surge algo nuevo…como discute Butler en su artículo en J of Cultural Economy). Quizás en esa dirección la comparación se podría orientar a la producción de objetos liquidos o no liquidos en las finanzas (como discute Carruthes en su entrevista para el blog: https://estudiosdelaeconomia.wordpress.com/2012/05/09/towards-a-historical-sociology-of-financial-things-an-interview-with-bruce-carruthers/). En efecto, desde esta perspectiva es muy interesante que lo que encuentras son inversiones financieras no financiarizables. Y que la política económica argentina quizás sea un intento por “desliquidizar” la economía, haciendo por supuesto las cosas muchos más difíciles a los que quieren dolares pero por otra evitando el desarrollo de mercados secundarios. Pero bueno, muy de acuerdo en seguir discutiendo estas cosas en Copenhagen!

    • nniicchhoollaass  On September 5, 2012 at 1:38 am

      Sí, gracias Jose, estoy de acuerdo que quizá la performatividad solo nos lleva hasta un punto, y por ahí hay otros enfoques más interesantes. En el capitulo entero, relaciono estas teorías populares con la cuestión de materialidad del dinero, y desarrollarlo más hacia la cuestión de liquidez/solidez (concrete! que en ingles tiene el doble significado de concreto y de hormigón) como proponés es algo que me gustaría hacer.

      Gracias por las sugerencias y espero conocerte en Copenhagen! Los bloggers tendríamos que juntarnos para un almuerzo, o mejor una reunión tipo happy hour si es que gente va a estar allí!

      • joseossandon  On September 5, 2012 at 7:13 am

        perfecto. es una buena idea juntarnos. enviaré un email más cerca de la fecha para coordinar. saludos!

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