¿La revancha de los sociólogos?

El domingo 26 de mayo, en su habitual columna en el suplemento económico del diario chileno la Tercera, José Ramón Valente mostró su preocupación por el creciente peso –según él – de la regulación legal sobre la actividad económica, que atribuye implícitamente a un “revanchismo” de los abogados. En la misma línea que las recientes declaraciones del presidente de la asociación de bancos Jorge Awad sobre una “industria del reclamo”, Valente, consejero de Libertad y Desarrollo y ex jefe de programa de Laurence Golborne, advierte de los riesgos de “una sociedad y de una economía totalmente asfixiadas por la regulación”, que encontraría para él su paradigma en el Chile pre-Pinochet. La columna concluye mostrando la amenaza que pesa sobre los consumidores nacionales de “tener que volver a elegir entre un Peugeot 404 y un Fiat 125”.

A la lectura de estas columnas, una especie de ventana al pensamiento del gran empresariado,  a menudo surge la pregunta: ¿estará genuinamente convencido de lo que escribe? Pero muchas sorpresas son esperables de parte del autor de un libro sobre las AFP llamado La historia de un sueño. La pregunta sobre la convicción es válida también para la demostración de los efectos beneficiosos de la competencia, que aun en el contexto de una columna corta, parecen más una fábula (obviamente moralizante) para niños que la reflexión de un economista con posgrado. Si su catastrofismo general lleva a sonreír, uno de sus dos ejemplos para explicar los beneficios de la “competencia genuina” casi saca una carcajada. Así ilustra el círculo virtuoso de la disputa por el mercado:

“cuando me he conseguido un decreto para ser la única farmacia del barrio (…), la eficiencia poco importa. Cuando cualquiera puede poner una farmacia (…), entonces necesito ingenieros que me digan cómo ser el productor más eficiente de la industria”.

Elegir el caso estrella de la colusión en el país, con condenas ratificadas por la Corte Suprema, es un disparate. Sin dudas desde su propia perspectiva había casos más convincentes. Si alguien pretendiera demostrar los efectos nocivos de la falta de supervisión de los mercados a partir de este único caso, las críticas no tardarían en reprochar un sesgo de selección, apelando a la excepcionalidad y el error individual de unos pocos para relativizarlo.

Además del interés del texto en sí, también llama la atención la respuesta que recibió. En efecto, quienes no se tomaron con humor este ataque a su profesión son los abogados del Centro de competencia y regulación de la Universidad de Chile (Regcom). Al día siguiente publicaron en el mismo medio una contundente réplica a Valente. En este texto, desenmascaran el “cuento de hadas” neoliberal y recuerdan los problemas de competencia que múltiples casos han evidenciado en los últimos años. También hacen referencia también a los “procesos que históricamente explican el desarrollo de los mercados”, no considerados por Valente. Esta respuesta es notable por su arraigo implícito en las ciencias sociales, incluso más que en el derecho. Estos abogados no recurren a una defensa corporativa, desde un punto de vista exclusivamente legal, sino a una argumentación inspirada en los conocimientos de los estudios de la economía que discutimos en este blog. La reflexión sobre los “procesos históricos” en particular hace eco a las preocupaciones de quienes observan la economía tal como se hace, y no de sus representaciones fantaseadas[1]. Merece la atención de los lectores de Estudios de la Economía el esfuerzo por desenmascarar la narrativa de Valente sobre la evolución de la economía y los supuestos peligros de la judicialización – y más allá, de la movilización de consumidores ahora “empoderados”.

Esta polémica, en particular la respuesta de RegCom, se relaciona indirectamente con el post de Vicente Sisto hace dos semanas, donde lamentaba la ausencia de una voz articulada de los académicos sobre los temas propios de su qué hacer profesional, como el devenir de la educación superior. En el presente caso, los estudiosos del derecho económico y regulatorio sacaron la voz. ¿Podrá ser una inspiración para los estudiosos de la economía desde las ciencias sociales? Está por verse si las dinámicas agendas de investigación en nuestro campo se transforman en narrativas que puedan discutir los postulados del cuento de hada neoliberal. Ojalá algún día Valente se sienta obligado a comentar un libro como Adaptación (Tironi y Ossandón, 2013), poniendo como título: “la revancha de los sociólogos”[2].

Antoine Maillet


[1] Por cierto, los efectos performativos de aquellas merecen mayor discusión (Ariztía, 2012; MacKenzie, Muniesa, & Siu, 2007)

[2] En estricto rigor sería “la revancha de los estudiosos de la economía desde las ciencias sociales”, pero parece difícil que renuncie a una categorización por profesión.

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Comments

  • tomasundurraga  On June 10, 2013 at 7:00 am

    Muy interesante post Antoine. La columna de Valente, así como los comentarios de Awad – el representante de los bancos – o del ministro Larraín la semana pasada son señales de una nueva ofensiva del empresariado y los economistas neoliberales. Al parecer la crisis del actual ciclo político, o el nuevo consenso sobre las injusticias del modelo, está gatillando una nueva respuesta de trinchera de las elites económicas, que por primera vez en varias décadas, sienten amenazada o en disputa su posición y discurso hegemónico. La novedad de su respuesta es la disonancia entre sus argumentos y la realidad. Disonancia porque el comparativo con la UP es poco plausible, casi irrisorio, y porque sus supuestos son estrechos (en el mundo según Valente los sociólogos analizan clientes y los ingenieros comerciales se dedican a las finanzas). Disonancia además porque las respuestas de actores informados en distintos frentes son inmediatas. Hay evidencia en las ciencias sociales que contrarresta sus supuestos, y experiencia en la calle que el cuento de hadas neoliberal equivale a dominio de los mercados. Pareciera que la revancha no solo sería de los sociólogos, también de la sociedad.

  • joseossandon  On June 10, 2013 at 8:01 am

    Otra columna con citas para el bronce estos días es de R. Lüders acá: http://www.latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2013/06/895-527049-9-dictadura-del-mercado.shtml. Claramente respuestas de trincheras. Y que muestran en los diferentes niveles de discusión políticas en que se moviliza la idea de mercado libre. Como un complemento de la democracia (free choice), como un límite objetivo para la discusión política (se discute hasta que se tocan las expectativas de inversión), como libre competencia (como un flujo amenazado por barreras, regulación, abogados, reclamos, asociaciones colectivas, etc). De acuerdo con Tomás que es interesante que hoy se vuelvan a hacer explícitas en Chile, lo que muestra que están pasando cosas. Y por supuesto son todas empíricamente muy cuestionables. Lo que creo que sigue sin tocarse mucho son los parametros utilizados para orientar la discusión (finalmente todos se siguen orientado por las estadísticas de crecimiento económico) y del lado más reformista, como armar formas diferente de instituciones o intercambios que no nieguen pero se hagan cargo de los últimos 30 años. No en el sentido de la concertación de crecer con igualdad etc, sino más bien de que los mercados no son solo discursos de economistas de derechas, sino que están ahí andando y es difícil saber como desarmarlos o reorientarlos. Creo que la sociología económica podría ser eventualmente útil ahí, en describir caso a caso, mercado a mercado.

  • antoinemaillet  On June 11, 2013 at 9:00 am

    Gracias por los comentarios, la idea era más que nada compartir mi sorpresa leyendo una argumentación tan pobre. En efecto, son respuestas de trinchera, en una sociedad donde va ganando la narrativa de una “Corea del Norte del capitalismo”. La consolidación y difusión de esta narrativa alternativa me parece un fenómeno muy interesante y “de mi gusto”, para entrar en preferencias individuales, pero a la vez no deja de ser preocupante la polarización de esta discusión. La crispación de los “fundamentalistas” pro-mercado como respuesta a la crítica parece dejar poco espacio para las visiones más complejas del funcionamiento de los mercados.
    Si hay alternancia política a fin de año, habrá que ver qué discursos y sobre todo prácticas se podrán impulsar. En este sentido, si bien el debate de anoche entre candidatos del pacto “nueva mayoría” fue pobre (como suele ser en este tipo de instancias, no hay que sorprenderse) el capítulo sobre AFP fue muy interesante, por proponer cuatro visiones distintas: volver al sistema de reparto, “perfeccionamientos” regulatorios de distintas índoles, AFP estatal para presionar el mercado, o restarle culpa al sistema de AFP y focalizarse en el mercado laboral. Esta “riqueza” abre un abanico de cursos de acción, y una visión más compleja de mercado. Hay que esperar que esto se pueda producir en otros ámbitos, para no quedar sólo en el enfrentamiento “UP recargada vs Corea del Norte capitalista”.

  • grupogresch  On June 11, 2013 at 3:25 pm

    Buen artículo Antoine. Efectivamente lo que estamos viendo es una suerte de ofensiva táctica de los “guardianes del templo”, es decir, de quienes defienden las versiones más fantasiosas e infantiles del liberalismo. La pregunta es si realmente estos sujetos creen en sus argumentos “in extremis”, o bien son incapaces de elaborar munición ideológica de mejor calidad para enfrentar algo que ya es un hecho: el fin de la “pax economicista” a la cual nos tuvieron acostumbrados durante más de 30 años. Entonces, lo que alguna vez pudo servir como amenaza hoy parece una pobre comedia de argumentos. ¿Cuál es el fantasma?, ¿Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Argentina, Tompkins los inútiles y subversivos estudiantes?
    Como deben echar de menos a la URSS, a quien podían -hace 25 años- echarle la culpa de todo. Hoy basta que simplemente se mencione una idea como el cambio de la Constitución para que nuevamente surjan todas las alusiones a la Caja de Pandora. ¿Tan pobre y frágil era el modelo?
    Lo que si revelan estas “pataletas” y argumentos irrisorios, como bien dice Tomás, es lo que siempre sospechamos: sus credenciales democráticas nunca han sido sinceras y por lo tanto ahora cambian el switch al modo “trinchera”, de defensa del modelo, o mejor dicho de la “obra” del régimen militar. Todo lo que huela a regulación será visto como un retroceso. Pero en tiempos de elecciones, la histeria es una mala consejera.

  • joseossandon  On June 13, 2013 at 4:13 am

    Una pequeña nota al pie sobre Valente, no cotiza en las AFP🙂 http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2013/06/12/el-mas-fiero-defensor-de-las-afp-admite-lo-inadmisible-no-no-cotizo-en-las-afp/. En todo caso, muy interesante la discusión sobre las AFP estos días. ¿Que pasa cuando los trabajadores se toman en serio lo de ser inversores?

  • antoinemaillet  On June 13, 2013 at 7:52 am

    Sí, lo de Valente es simplemente increíble… Esta “confesión” pone en perspectiva la columna que inspiró este post. La pregunta que planteaba sobre la convicción genuina que podía tener o no respecto a las ideas que profesa queda implícitamente respondida, bien en la línea de las interpretaciones propuestas en los comentarios: son planteamientos estratégicos, donde las ideas profesadas son estrictamente instrumentales.
    De todas maneras, muy interesante la semana para el tema AFP. Da para otro post…

  • Rodrigo Meza  On June 17, 2013 at 2:10 pm

    La argumentación de Valente desliza que antes de los 70, los negocios se hacían por medio de conseguir decretos y permisos, antes que por las habilidades de la persona. Es el típico argumento de que antes del libre mercado, estabamos a merced de la corrupción del Estado. Reconozco que incluir a abogados es una variante nueva de este escenario, pero es muy gracioso que no se reconozca hoy el rol de los abogados, en especial con el aumento de las causas judiciales por temas económicos.

    También resulta contradictorio que desee “fomentar” la competencia, para lo cual requiere leyes que regulen los monopolios, las fusiones, las asimetrías de información, etc. Quiere desregulación y aumentar la competencia, lo que a mi parecer, es contradictorio en si mismo.

    Antiguamente era la batalla entre el capital y la mano de obra, pero hoy es entre el productor y el consumidor. Sea como sea, el Estado sigue siendo la única herramienta que tiene la mano de obra-consumidor de sobrevivir a la expansión del capital-productor. Pese a que han pasado 100 años y más, las lógicas siguen siendo las mismas. Nada hemos logrado aprender.

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