Precios Cuidados: Experimentos en el Ejercicio Colectivo de Sensación de Variación Cuantitativa

Precios Cuidados

[El siguiente comentario está basado en un paper que mi colega Lucia Ariza y yo estaremos presentando en el panel “Materializing, Practicing and Contesting Environmental Data” organizado por el Citizen Sense Lab de Goldsmiths College, University of London. El panel se llevará a cabo en el marco de la conferencia anual de la Society for the Social Studies of Science (4S) junto con la Sociedad Latinoamericana de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología (ESOCITE) en Buenos Aires este próximo Agosto]

La sensación térmica, temperatura de sensación o en inglés “wind chill factor”, es una medida que determina cómo se experimenta la temperatura ambiente (TA) en el cuerpo humano tomando otros factores distintos a la TA, como por ejemplo el del viento o la humedad. Si la temperatura ambiente es de 0 grados Celsius por ejemplo, y el viento sopla a 20 kilómetros por hora, la sensación térmica indica que la experiencia corporal de temperatura será de 5 grados Celsius menos. En cuestiones de métrica inflacionaria, las cosas suelen ser no muy distintas. Existen por ejemplo índices de inflación nacionales que coexisten con índices de inflación percibida. En el Reino Unido por ejemplo, cinco distintas medidas de inflación conviven y son utilizadas con distintos propósitos: el Consumer Price Index y el Retail Price Index producidas por la Office of National Statistics (ONS), ambas miden la variación de los precios de una canasta de bienes y servicios adquirida con el fin de consumo en los hogares de referencia. Por otro lado existen dos encuestas nacionales más una internacional que miden la percepción de inflación por parte de consumidores en el mismo espacio territorial, éstas son the Bank of England/ Gfk NOP Inflation Attitudes Survey, the MarkIt Household Finance Index y la Joint Harmonised EU Programme of Business and Consumer Surveys. Estas encuestas están basadas en respuestas de consumidores a la pregunta de cuanto creen que los precios han variado de en un período de tiempo estipulado.

Es importante aclarar que los resultados de inflación percibida siempre tienden a ser mayores que los arrojados por los índices oficiales o denominados “reales” de inflación. Esto se debe de acuerdo a la ONS a dos motivos: por un lado, a que los índices reales de inflación sólo miden la variabilidad inflacionaria de un hogar promedio y para un determinado número de bienes y servicios. Un individuo particular (la unidad de análisis que toman en cuenta las encuestas de percepción de inflación) no sólo puede alejarse del promedio social al que el índice real de inflación refiere sino que también puede consumir bienes y servicios distintos a los que dicho índice tome en cuenta. La segunda razón es la manera en que los individuos perciben la inflación y los factores que influyen en que dicha percepción se desvíe de la inflación real. Algunos de esos factores son a) que los individuos tienden a distinguir y recordar aumentos de precios más que reducciones de precios; b) que los individuos recuerdan la variabilidad de precios de aquellos productos consumidos más frecuentemente; y c) que el poder de compra de cada individuo incide en cómo éste percibe la inflación: mientras que bajos ingresos por ejemplo correlaciona con percepciones de inflación mayores a la inflación real, altos ingresos correlaciona con percepciones de inflación menores (ONS 2011, 3).

La producción de medidas situacionales y de experiencia de variaciones cuantitativas – en nuestro caso de variación climática o inflacionaria – parten de una serie de premisas que a continuación detallamos. La primera y más evidente es que las medidas objetivas de temperatura ambiente o inflación no son necesariamente medidas de las sensaciones que las variaciones cuantitativas climáticas o económicas provocan en las personas que las experimentan. La segunda es que la variación de precios o de temperatura son fenómenos que requieren de la medición en distintos tipos de registro y que por lo tanto, es natural que las distintas medidas arrojen resultados dispares. La tercera es que la existencia del segundo tipo de medidas sólo tiene sentido si se las compara y relaciona con el primer tipo de medidas objetivas. En el caso de las medidas inflacionarias, el desfasaje entre la inflación real y la inflación percibida puede contribuir a señalar problemas relacionados a expectativas inflacionarias por parte de la población y por lo tanto contribuir a regular potenciales escenarios de contagio social hiperinflacionario, así como también asistir en la toma de decisiones de política macro-económica.

En los últimos años sin embargo comenzaron a gestarse una serie de dispositivos cuya función parece ser la de contribuir a cerrar la brecha entre inflación real e inflación percibida. El caso del Personal Inflation Calculator (PIC) producido por la ONS es quizás el más paradigmático en este sentido. El PIC fue diseñado y publicitado con el objetivo de mejorar el entendimiento de la inflación por parte de los usuarios y contribuir a corregir lo que podría denominarse como experiencias desviadas a la de la inflación real. La ONS por ejemplo, demuestra que en su evaluación de su PIC encontró que el dispositivo incrementa el entendimiento por parte de los usuarios de cómo se calcula la inflación objetiva así como también por qué las medias de inflación oficiales pueden diferir de las experiencias individuales de inflación personal. A pesar de no haber estado diseñado con este objetivo, sugerimos que el programa Precios Cuidados recientemente implementado en Argentina cumple una función similar. Precios Cuidados es una iniciativa del gobierno nacional de control de precios para un rango de productos acordados, también denominados ‘precios y productos de referencia’, que se propone enrolar como agentes verificadores a la ciudadanía en general, a la que se provee de herramientas tales como un número telefónico gratuito, pagina web y aplicación androide para realizar denuncias ante productos faltantes y verificar el cumplimiento del acuerdo de precios.

En vez de intentar analizar la eficacia del programa como un mecanismo de control de precios en sí mismo, decidimos explorar dos líneas argumentativas (y especulativas) distintas en relación al mismo: en primer lugar, que el programa contribuye a modular y estabilizar la sensación o experiencia colectiva de inflación real. Al hacer públicamente visibles los precios de referencia acordados y sus variaciones en todos los puntos de venta, y al involucrar directamente al ciudadano/consumidor en su verificación, el programa actúa como un indicador que señala y al mismo tiempo produce una experiencia colectiva de la variación cuantitativa de los precios. Aun aquellos ciudadanos o consumidores que deciden no formar parte del proceso pueden constatar, a través de las señalizaciones en los puntos de venta, la existencia de productos cuyos precios se mantienen estables por un período de tiempo acordado, participando así de algún modo del acuerdo. Precios Cuidados por lo tanto interfiere con las memorias o recuerdos de precios que en ultima instancia influyen en la formación de percepciones y expectativas de inflación personal, al dirigir la atención al registro colectivo de inflación o estabilización de precios que el gobierno ejercita en sus acuerdos. La modulación colectiva en el registro de inflación es importante en el contexto Argentino: en primer lugar, debido a las distintas crisis hiperinflacionarias que el país atravesó a lo largo de la historia y que sedimentaron una cultura económica afectiva de emergencia y de contagio de comportamientos sociales en lo que refiere a variación de precios; y en segundo lugar, también es importante en el contexto de la controversia alrededor del índice de precios al consumidor (IPC) originada a partir del 2006 por el mismo gobierno y que trajo como consecuencia la falta de un registro de referencia real de inflación y por lo tanto la proliferación de experiencias inflacionarias ancladas en percepciones personales y devenidas colectivas – como algunas manifestaciones sociales en contra de la inflación recientemente reflejaron.

La segunda línea argumentativa que exploramos es la siguiente: mientras que el programa parece contribuir a expandir la “bounded rationality” de los consumidores/ciudadanos en contacto con los aspectos materiales del programa y por lo tanto a incorporar información colectiva en su formación de expectativas inflacionarias personales situacionales, la participación activa en el programa produce un involucramiento afectivo por parte de los agentes económicos en relación a los precios, involucramiento que excede la expectativa racional que es modulada en relación a la señalización de precios estables. Esto es así porque los ciudadanos o consumidores son invitados a participar en el programa para cuidar la estabilización de precios no solamente estables pero también “justos”, en el doble sentido de que representan eficazmente lo que ha costado producir o proveer el bien o servicio, pero también de que es un precio justo de pagar, un precio que resiste los llamados “comportamientos abusivos” por parte de los productores (la intención de apoderarse de una porción mayor de la renta colectiva). Así, la apelación a la participación ciudadana en la fiscalización del cumplimiento del acuerdo no sólo socializa más allá de los límites estatales esta responsabilidad, sino que al hacerlo contribuye a performar o constituir ciudadanos/as afectivamente involucrados en esa fiscalización. Éstos/as son convocados/as a garantizar no ya sólo la precisión del valor de mercado de un bien, sino la justicia del acuerdo social que (debería) sostenerlo en función de un objetivo de conciliación. En este sentido, la actividad que los/as ciudadanos son llamados a desempeñar, el “sensing” de precios, se convierte –además de en una extensión del brazo científico-institucional del Estado, representado por organismos como la ONS en el Reino Unido o el INDEC en Argentina, y a través de los cuales la ciudadanía comenzaría a utilizar herramientas típicas del experto- también en el brazo aglutinador y disciplinador del Estado. En esta función afectiva-moral habilitada a través de una responsabilidad semi-experta, los/as ciudadanos/as-consumidores/as contribuyen simultáneamente a la búsqueda de cohesión social (en tanto rectifican tendencias al abuso), y a la promoción del disciplinamiento (en tanto denuncian comportamientos desviados del acuerdo). La segunda responsabilidad se convierte en condición de la primera (ubicar a cada cual en su efectiva función social para poder convivir).

Los dispositivos y medidas que modulan las experiencias personales y colectivas de variación cuantitativa son un objeto interesante de estudio tanto para la sociología económica como para los estudios sociales de ciencia y tecnología, y en este caso demuestran cómo distintos aspectos sociales se distribuyen y filtran a través de los mismos. En contextos como el Argentino en donde el contagio de comportamientos que conducen a crisis inflacionarias está siempre latente, la regulación de las experiencias personales de inflación y su confluencia con experiencias colectivas de variación cuantitativamente estable de precios es de suma importancia. El programa Precios Cuidados nos hace pensar por otro lado como la regulación situacional de experiencias inflacionarias en conjunto con la publicación de indicadores de inflación real creíbles puede ser mas efectiva y necesaria, en particular para la formación de expectativas inflacionarias racionales en países con memoria hiperinflacionaria. Cabe preguntarse por ultimo también cual debe ser el rol de las ciencias sociales y la sociología en particular en el diseño de dichos dispositivos y medidas que producen determinadas experiencias colectivas.

Ana Gross

Lucia Ariza (Instituto de Investigaciones Gino Germani, Universidad de Buenos Aires)

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Comments

  • joseossandon  On April 24, 2014 at 10:05 am

    Es un caso fascinante, una especie de justicia popular de control de precios. Me imagino que debe tener a los economistas ortodoxos tirándose las mechas (en cuanto se estaría atentando contra la libre fijación de precios y por ende limitando su rol informativo etc.). Obviamente para el resto de los mortales todo esto no es tan raro en cuanto sabemos que los precios no son solo simples señales de oferta y demanda sino que son afectados por múltiples procesos institucionales, de regulación, cálculo, dispositivos, etc. Lo que hace muy interesante a Precios Cuidados es que lleva todo esto al frente, ya no como supuesto, sino que llamando a la construcción social de los precios. De esta forma quizás más que un caso para afirmar el carácter social de los precios (esto es su supuesto) se puede entender como un experimento que permita entender algo que no se ha dicho mucho aun desde los estudios sociales de la economía, que es lo que hacen los precios? (más allá de quien participa en su construcción). Está contemplado como parte de esta investigación especular en torno a la comprensión de lo que son los precios de modo más general?

  • anagross  On April 28, 2014 at 11:36 am

    Si precisamente la idea es pensar que tipo de agencia tienen los precios, y que tipo de experiencia/afecto/sociality facilitan. En el marco de la sociologia economica, Fabian Muniesa (2007) por ejemplo ya ha explorado en parte este tipo de perspectiva a traves de la teoria del signo de C.S Peirce aplicada a precios financieros. Lo interesante del caso Argentino es que el programa busca regular que los precios actuen sobre los consumidores/ciudadanos de manera uniforme, es de alguna manera la modulacion social de la experiencia individual o subjetiva de inflación. De manera interesante, esto no es muy distinto de la retorica y metodologia en la que se basa la consultora privada Premise, lanzada al mercado en Octubre del anio pasado. La consultora que “financializa” los datos de inflacion en el mercado se describe a si misma como una respuesta a que ‘[o]ur experience at the grocery store had nothing in common with the inflation headlines we were reading in the paper. We wondered, what happens when you replicate and scale this divergence across ever-larger groups of people?’ En Argentina lo que pasa es que si replicas esto tenes una crisis social en potencia!

  • joseossandon  On April 30, 2014 at 1:51 pm

    Es muy interesante esto de la proliferación de estadísticas de precios en Argentina! Además de Muniesa otras dos potencialmente interesantes referencias (al menos que a mi me gustan) sobre precios son: Guyer http://anthropology.jhu.edu/Jane_Guyer/MarketSociety_Chapter11.pdf y Velthuis http://link.springer.com/article/10.1023/B:RAEC.0000044637.79989.db

  • joseossandon  On May 6, 2014 at 11:19 am

    En un tono comparativo, el Banco Central de Chile y sus políticas educativas sobre la inflación… http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-05-06&PaginaId=10&bodyid=0

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